Mario Markus, entre Aia Payec* y Vulcano

"Hacer arte es hacer lenguaje, amados míos,
lenguaje extraño, trunco, espantoso, deforme,
dinámico, flexible y claro como un río
para aquellos que tienen la luz puesta en sí
mismos,
la realidad de un cerro y el talento de un hombre.“
( Pablo de Rokha, De Sátira, 1918)


Mario Markus, un experto en fisiología molecular del Instituto Max-Planck de Alemania tiene el espíritu de un renacentista moderno, pues además de creer en la fuerza de la ciencia cree en el poder del arte y de la palabra. Entre la ecuación racional de la ciencia y del sentimiento humano, el hombre es integral y guarda un equilibro humano y verdadero.

No es una paradoxia, por lo tanto, que algunos comentaristas se preocupen acerca de la comunión o el divorcio existente entre los dos campos específicos de la Vida espiritual de Mario Markus y por ende de los trabajos del científico y del artista. Ellos, muchas veces, le formulan preguntas metafísicas sobre esa relación que se ha establecido en ese hombre con poder de inspiración y de creación dual.


Y dentro del papel que transpira la prensa, algunos creen hallar al científico puro, y al otro lado al artista o al poeta, pues ellos mismos se asombran de esta paradoxia o „incongruencia“ del trabajo en el uno y el otro campo, que resultaría como una incompatibilidad del espíritu humano, como resultado de dos objetos de trabajo diferente. Pero Mario Markus es un hombre variado, que al mismo tiempo, con el ojo de la „objetivización“ del análisis y del experimento capta la realidad de la materia en movimiento y de la energía para su aplicación en función de los problemas de la economía, del medio ambiente y de la medicina; y su otro Yo desdoblado, mirando y recreándose con el mismo objeto de trabajo, atrae otras imágenes con los sentidos de la imaginación, cual schamán que se ha embriagado con una dosis de ayahuasca para atraer todas las constelaciones de fuego a sus manos.

Los niveles de captación de las imágenes de la realidad empírica son también captados tanto con los ojos del biofísico como del artista, sólo que en la proyección del objeto, los fines son diferentes. El proceso de su captación es similar pero al final el objeto elaborado tienen envolturas diferentes. Son dos regalos para el ser humano con diferente papel y cinta de embalaje: Los instrumentos para los usos de la economía humana y para el restablecimiento humano, y los diagramas gráficos que emergen cual entes poéticos visuales para el gozo humano, proyectados por una ciencia lúdica que él mismo ha creado.

Este arte para algunos de sus conocedores ha sido sindicado como „el arte del posmodernismo científico“ o ha sido llamado también „la ciencia poética“, algo tal, como lo elaboraron los verdaderos alquimistas que buscando la piedra filosofal con la aleación de los elementos para sacar el oro y las piedras preciosas, y para otros, este artista, está fungiendo de Cupido de Minerva y de Apolo, o como el Dios Aia Payec se está transformando en muchas cosas.
Bajo este imperativo de trabajo, el mismo artista nos indica „que no hay que cerrar las compuertas del entendimiento y de la emoción ante sus proposiciones, la ciencia: objetiva, exacta y pura nos entrega como una de sus infinitas proposiciones nada menos que lo que podía entenderse como un arte de anticipación.“


El diagrama gráfico computacional

La industria del arte gráfico en Europa es incompatible con la producción existente en los países de América Latina. Ella es el nervio y el músculo para el desarrollo de la economía, para la propaganda y la publicidad de innumerables firmas que se desplazan en el sector comercial y que abundan en los supermercados, que llena las avenidas y las calles europeas, que se halla en los afiches de publicidad por los edificios, las oficinas, y que vemos en las revistas y los libros de consumo, y en las ofertas de las firmas que llegan hasta nuestras puertas. Todo un ejército industrial que necesita de los hombres que generan ese impulso creativo. Dentro de ello, el arte gráfico para el uso industrial del consumo, es variado e innovador.

Mario Markus no puede escaparse a este imperativo, aunque su acento en la creación de este arte gráfico este más ubicado en la disposición lúdica de concebir las cosas y ellas le señalen otras metas. Su arte gráfico tiene un espacio y una función que llena ese vacío en el ritmo de estas sociedades, halla un espacio que tiene que crear y recrear - sea este acento dado en lo material o lo espiritual -, y que tiene que ver con esa psicología del consumidor. Y el consumidor necesita de lo variado, de lo innovativo, y hasta de lo revolucionario para recrear tanto el consumo como su propio tiempo de ocio.

El diagrama visual, como arte gráfico – hay una parte involucrada por la misma necesidad de la técnica y otra ordenada y llenada por la creatividad del artista-, es un arte que cubre los espacios inverosímiles de la psicología del consumidor, y demuestra que ellos no son solamente huecos negros, ni coordenadas imposibles que no puedan ser vencidas en materia de creación.

Las huellas inmanentes dejadas por la técnica, por un lado, son las huellas que son descubiertas y recogidas por el artista con sus pinceles manejados desde una computadora. Otros artistas también hacen dibujos con las computadoras utilizando todas las posibilidades que allí se manejan con sus diversos instrumentarios; hay otros que hacen solamente fotomontajes, manejan sombreados, o utilizan además para el acabado los colores del óleo o de la acuarela. Todo un intercambio de roles entre la realidad y la fantasía en forma continua, posibilita a Mario Markus elaborar sus diagramas poéticos visuales, utilizando una función creadora y recreadora en el juego de intercambio de esos elementos, una proyección del juego de las formas inverosímiles que hacen los espectros de la luz, que se diluyen, se forman y se deforman constantemente, un mecanismo en juego que nos transporta las imágenes de las galaxias, de los planetas, y nos abre otras perspectivas del diagrama visual poético abstracto.
Anticipadores del arte gráfico han sido los maestros impresionistas como Wassily Kandinsky, Paul Klee, entre los más famosos, quienes han revolucionado las formas tradicionales del afiche y de ver el mundo desde una visión de mayor dimensionalidad y concatenación de las cosas, que han posibilitado unir los elementos de la ciencia, de la técnica, de la música, de la fantasía, del color, y han abierto con ello, toda una serie de escuelas para el arte gráfico y los diseños modernos.


Mario Markus crea sus diseños abstractos en la computadora como un resultado de fórmulas matemáticas que representan procesos físicos, químicos y biológicos, mediante un programa creado por el mismo, que se puede utilizar para pintar. Este creador, ha escrito gran cantidad de publicaciones en este campo.


Las sorpresas del diagrama abstracto en el mundo de la imagen poética visual

Mario Markus se topó con estas gráficas tratando de comprender el comportamiento de la levadura de cerveza y acabó con unos gráficos artísticos en su forma y científicos en su fórmula, es decir cada dibujo tiene en su interior una fórmula matemática.

Las formas verosímiles e inverosímiles de creación y recreación de la fantasía dentro del espíritu humano son infinitas en cuanto a posibilidades. Y lo son en el juego de las imágenes visuales y de la fantasía, y mucho más, en las posibilidades de hacer poesía visual, agrupando las palabras y su contenido, asociándolas a algunas imágenes o creando imágenes poéticas, en su realización visual -concreta y abstracta- como lo sugiere Mario Markus.

"Lo que ha nacido desde otras épocas, lo que ha sido descubierto por otras culturas -como lo sostiene el poeta berlinés Hartmut Sörgel, cuando nos habla sobre las relaciones simbólicas entre la palabra y la imagen -, nos permite explicarnos: „que antes fue la palabra y después se crearon los símbolos, y cuando se crearon los símbolos, el hombre inventó la poesía, les dio nombres a las cosas. Un astrónomo, que descubre un planeta, le da un nombre a ese planeta, y él es un poeta, porque con su telescopio recoge impresiones desconocidas para otros hombres, él crea, relaciona y da nombres a lo que descubre en el cielo. Desde ese entonces, el hombre habla en forma abstracta, enumera a las cosas, las ata como nudos a una red de conocimientos nuevos. Lo real y lo abstracto se cruzan en una línea vertical y horizontal como una espada. ¡Ves!, ¿cuántas cruces tiene ese edificio gótico? !Esas cruces son las tées! !Mira, yo levanto mis brazos y los pongo horizontales y soy una teeeeé..! ¡Y no una hoja de té..! ¡La té, la tetera...!“.


Lo que ha descubierto Mario Markus en las travesías de sus análisis y experimentos biofísicos en ese mundo del movimiento y de la energía en sus ritmos hecho color, también se puede aplicar a lo dicho por Hartmut Sörgel. El ojo del físico ha descubierto una posibilidad, una nueva puerta de aplicación para la ciencia, pero el artista o poeta con sus emociones les da nombres a las cosas descubiertas, imprime también en ellas su sensibilidad, traduce otras emociones que las hace más latentes con los ojos de la fantasía. Y claro, este salto hasta una nube, lo logra solamente el artista, a decir de Rubén Darío, „saltando con garrocha azul“.


El poema visual,  "El Texto“, de Hartmut Sörgel, describe esta relación:

"Yo escupo el texto. /El texto escribe las imágenes. /Las imágenes soy yo. La escritura me convierte/ en un texto bien estilizado. Pero yo podría ser también tú. / Entonces a ti también te escupe el texto, o lo que es peor/ las imágenes te escriben a ti.“

Las relaciones objeto – sujeto, o sujeto - objeto saltan a la vista. Entre el ojo y la sensibilidad del científico no existe una dicotomía de creación, y esta se logra a través de un juego, y ese mismo prisma de luz sirve como doble objeto de creación que es reciclado doblemente, artísticamente.

La computadora – pincel que escupe la imagen, la convierte en obra de arte para el artista, y ella es arte abstracto. El artista la reconoce como tal en función de la originalidad y en relación a otras obras que el arte abstracto ha creado. Entonces, cuando el artista reconoce la intención, el artista escupe la obra.

El mundo físico del movimiento mecánico de los cuerpos o de la energía, reconocido a través de los símbolos matemáticos, de las ecuaciones, necesita de otros medios para sondearlo, necesita de otros mecanismos e instrumentos y de otra fantasía moderna para reconocerlo, y ello, es la computadora, que para Mario Markus es el pincel, o el lápiz que necesita también para crear su obra artística.

Las fórmulas expuestas a estos experimentos impulsan sus diagramas; y ellas son las pulsaciones, los ritmos que se convierten en ondas o haces de luz que se componen y se descomponen en colores disímiles; la luz cambia permanente, muestra sus espectros, las pulsaciones nadan en el papel del descubrimiento; las imágenes unidas en millones de puntos o de aspas por los ritmos de estas ondas son las imágenes que nos asombran.

Lo que hace Mario Markus es buscar que la ciencia no sea solamente una ciencia en sí, él no apela a una ciencia „pura“ en sus objetivos, ya que hasta una mancha de mercurio puede crear un paisaje, corroerlo o cargarlo de colores. El artista convierte su ciencia en un juego, para que ella pueda ser comprendida simplemente, ser recepcionada por muchos hombres, o como él la entiende en su unidad espiritual interrelacionada:  "Una ciencia lúdica que es volver a un juego, para amar las cosas , no necesariamente con el fin de ser felices, sino de hacer una  "ciencia por la ciencia“, por la alegría que nos causa a todos el conocimiento, y poder ver las cosas y comprenderlas y transmitírselas a otros fácilmente“.

Este proceso, en donde el „arte abstracto“, o las imágenes poéticas puedan ahora salir de una computadora -convertida a la magia de un pincel-, para algunos, es toda una rebelión de la nueva técnica, para otros el acabarse del intelecto creador humano, el límite posible hasta donde el hombre ha podido llegar con su intelecto creador del arte. Según los más reacios, esta es la rebelión de los artefactos que ya no necesitan del hombre, que suplantan su propia fantasía y crean la ficción de las cosas. Con ello, nos dicen, algunos artistas, que la fantasía del hombre está en crisis, que ella ya ha agotado sus límites, pues un arte fabricado por la misma máquina, borra las intenciones espirituales de los hombres.

La intención que promueve Mario Markus, es de „volver a una ciencia más humana“, una ciencia interrelacionada, ya no en su comprensión del método metafísico de la vida que separa los mundos espirituales en una y otra área del conocimiento, sin que estos tuvieran relación alguna, sino en su relación dialéctica que busca una mejor unidad del conocimiento humano en su interrelación, una didáctica de juego que más nos aproxime a nosotros mismos. Él mismo lo ha logrado en su ejercicio como físico relacionando su ciencia a la química y la biología, pero también vinculando estas ciencias al campo de la estética y del arte, y con ello, a una nueva revolución en el espíritu humano, un nuevo arte de anticipación, un arte que traza nuevas cordenadas de entendimiento vital entre los hombres, que trata de unir los mundos como puentes que antes estaban separados por conceptos metafísicos acerca de la Vida y del Hombre.

Mario Markus, en un discurso pronunciado ante la presentación mundial de 47 obras en el Instituto Cultural de Providencia, Chile, así lo sostiene: "El arte y la ciencia no estuvieron nunca separados –escribió Ilya Prigogine, Premio Nóbel de Química 1977-. La ciencia redescubre los sueños del hombre, y el arte- así como lo concibieron Kandinsky, Klee y Rothko- describe una cosmología evolucionante, una cosmología en la cual la materia ha capturado al tiempo".  Lógicamente ese tiempo es entendido como el tiempo subjetivo ligado a la recreación humana, el tiempo del desarrollo de las facultades humanas.

Por otro lado, es conocido, que los conceptos antiguos sobre armonía, simetría son el resultado de los análisis de las ciencias metemáticas, que han contribuido en el acabado arquitectónico de edificios públicos, templos, estadios, calles y obras de arte, y también en la formación del pensamiento filosófico desde la antigüedad bajo conceptos matemáticos del movimiento, teniendo con ello ya una contribución a la estética y una relación estrecha con el arte en sus intenciones expresivas para los usos espirituales de recreación y el consumo de objetos de los hombres. Lo que intenta entonces, Mario Markus, es que esta proyección científica se abra camino en el lenguaje del arte, „que este nuevo sentido estético de complicados conceptos científicos abra nuevas brechas a la fantasía y a la creatividad.“

Los diagramas de Mario Markus, que devienen en imágenes abstractas para cualquier mente profana, no sensibilizada con este conocimiento y los resultados de la materia de su trabajo, podría asustar saltando de todo marco convencional; pero también el biofísico sabe que las disciplinas se complementan, que no hay un conocimiento absoluto que emerge de una ciencia pura, ya que ha ella se debe adherir a lo lúdico, ya que hay otras disciplinas que fomentan la creación y la recreación de la fantasía, ya que en el universo de la materia y la energía en movimiento existen otras fuentes, también en la formación integral de los seres humanos, para la comunicación y para la vida. Su propuesta es una ciencia lúdica, interdisciplinaria, ligada al humanismo. De allí su propuesta, que escapa o salta de cualquier marco formal. Y él mismo, Mario Markus, nos instruye en esta ecuación, cuando nos dice: "Yo veo todo esto como una posibilidad para el artista, puesto que al ofrecerle un nuevo recurso está ampliando sus oportunidades. La ciencia influye en la tecnología y la tecnología en el arte“; pero ello también es un proceso a la viceversa o de relaciones de interacción e influencias mutuas. Y ello, el mismo artista lo reflexiona, apuntando: "Yo veo todo esto como una posibilidad más para el artista, puesto que al ofrecerle un nuevo recurso está ampliando sus oportunidades.“

Sobre un mundo de crisis en el arte moderno, en la que las máquinas atentan contra la creatividad del hombre, él nos habla que lo primario es la capacidad de creación humana, que el poder de una máquina debe servir como un instrumento de trabajo para el hombre, para lograr mejores resultados, como un apéndice para prolongar su creatividad y no para interferirla: "Las computadoras pueden producir un efecto similar al de los pinceles, no importando los elementos que hayan, sino la capacidad artística que exista.“

Lo que está en crisis no es precisamente la fantasía, ella se desarrolla y se crea de diversas maneras, sino ese mundo mental anacrónico que trata de interpretar el arte y las imágenes a la manera antigua y de una sola manera de pensar, olvidando su desarrollo evolutivo y que la computadora también es un instrumento de trabajo moderno, que sirve para el trabajo de los hombres, para la creación y la recreación de la belleza espiritual del hombre. Y en ello, la ciencia, en su uso correcto -siempre más revoluciona- es la que mas nos ayuda en la creación de los diversos objetos de trabajo y nos dota y nos ayuda desde sus fuentes mismas a revolucionar el pensamiento, en nuestra forma de ser y de actuar.


El "caos“ en el mundo del diagrama

"De hecho, la llamada ciencia del caos, que ofrece un método para descubrir el orden donde sólo hay irregularidades, atraviesa hoy diferentes disciplinas". “En la actualidad, la teoría del caos, llega hasta los complicados ritmos del corazón humano". “ En esta última área, la teoría del caos resulta de mucha utilidad, ya que, a través de diferentes dispositivos, es posible reconocer el instante en que el corazón comienza a latir de forma desordenada.“

Mario Markus desarrolló una nueva técnica para devolver al corazón a su estado normal, a partir de diferentes modelos vinculados con esta teoría. Él explica que hay dispositivos que evitan que el corazón se caotice. Estos aparatos, pequeños computadores, identifican el momento en que las señales eléctricas que regulan el bombeo del corazón se vuelven irregulares. Aunque estos diapositivos ya existen, Mario Markus plantea una técnica que reduce el consumo de energía de las baterías, con las que funcionan estos equipos. Si la técnica tiene un éxito, el cambio de baterías, que exige una intervención quirúrgica, puede efectuarse con menos frecuencia. Con esta investigación, Mario Markus busca una herramienta eficaz que evite la muerte súbita por arritmias cardiácas.

La teoría del "caos“ se usa en la aplicación de las arritmias en la cardiología, los bioritmos y la formación de dibujos en las cáscaras de conchas. Son las progresiones infinitas que no se pueden predecir. En el iris de Markus se oficia el "caos“ y es posible verlo, y este es esa experiencia del infinito o lo que él mismo llama, „lo que nunca se repite de la misma manera“, como un juego permanente.

Las imágenes visuales, que capta Mario Markus, como experto en gráfica computacional científica, nos muestran una disimilitud de formas, como explosiones de astros, ondas multicolores, planetas lejanos, ritmos y cadencias, tensiones y reposos, quizás para dar otros que no solo tienen que ver con la razón y que nos hablan sin intenciones. Y en esas formas infinitas se muestra el "caos“ en el mundo de las imágenes. Los diagramas son objetos cambiantes, como la olas que no se repites, como la secuencia del fuego. El campo de acción de está imágenes pueden estar transmitidas en el momento en que se procesan los instantes más inverosíles y más cambiantes.

Lo que capta el ojo del físico y al mismo tiempo la sensibilidad de artista, es algo inverosímil, algo como salido de una película de ciencia ficción; algo incalculable en su mundo de secuencias de imágenes, tal vez, como referencia, nos sirva el ejemplo de un reciente hecho histórico, que más de una vez ha sido comentado:

Lo que la televisión mundial mostraba, en vivo el 11 de septiembre del 2001, es decir, lo que estaba sucediendo con las Torres Gemelas en Manhattan, en los precisos momentos en que el fuego consumía y derretía a estos dos grandes colosos de acero y de cemento, no lo podían creer los espectadores, ni tampoco lo podían entender, pues nadie sabía si se trataba de algo espectacular, hecho adrede, como lo que nos tenía acostumbrado el actor norteamericano, Orson Welles, o si esta vez los planos de la realidad y la fantasía se habían fusionado y estos dos eran idénticos. Los espectadores, en un principio, solo veían las secuencias de las imágenes, y si no hubieran oído el comentario frente a las cámaras, seguro que ellos hubieran creído que se trataba de una propaganda comercial o del nuevo anuncio de una película macabra. Ese estremecimiento de la realidad, el 11 de septiembre, en Manhattan, fue como una coalición de dos planetas o de dos estrellas que de pronto chocaron en los espacios mentales de nuestra percepción y cuyo halo de luz o fuego o magnetismo ocasionó un nuevo magma mental, un nuevo orgasmo literario, y aquello abrió nuevas miles de preguntas frente a los nuevos desafíos y problemas de nuestro tiempo. Ese día, muchos escritores -y yo conozco muchas declaraciones de algunos afamados-, fueron agarrados de sorpresa por ese acontecimiento, como si ese día hubieran sido asaltados por otro sueño, como si alguien les hubiera puesto una arma en el pecho, y no hicieron más que hablar en monosílabos o balbucear; y a otros hasta los dejó mudos, pues sus conciencias ligadas a una ficción del cine norteamericano, o hechas para la literatura de mercado, en esos momentos, fueron requebrajadas y apenas fueron capaces de comprender y de calcular lo que allí pasaba.

Esa transformación del color en una marea solar, en los remolinos celestes que giran en el infinito, en el aterrizaje de un insecto a un planeta extraño, así como la visita de un cuerpo cósmico al planeta diez, lo ven los ojos de Mario Markus, el artista que crea arte gráfico abstracto, un arte que hay que saber interpretar, asociarlo para darle una función adecuada al consumo y a la recreación. El mundo del „caos“entonces que descubre el científico, es un mundo de colores cambiantes, de ritmos ascendentes y descendentes en el compás de la formas inverosímiles para todos los ojos, y en ellas, de las fuentes que emanan la sabiduría de sus conocimientos para la aplicación en el campo de la economía.

Desde ese "caos“, según Mario Markus „el microcosmos, redescubierto en su reloj de mecanismos“, emergen olas o llamas, un mundo de luces, ondas haciendo dimensionales diversos rostros, diversas estructuras donde parecen emergir edificios de las ciudades, una flora y fauna que ya no conoce la razón. A todas esas imágenes, formándose y deformándose en las diversas ondas del color, entre los cambios rápidos y las mareas y las tempestades del movimiento, es lo que también Mario Markus da nombres, recurriendo a imágenes poéticas.
Fue tal su gusto por la imágenes que aparecían en la pantalla de la computadora (figuras que recuerdan a las descripciones alucinógenas de Timothy Leary y a la generación LSD estadounidense), que pronto Mario Markus programó su máquina para que produjera muchas más, a través de falsas ecuaciones.“ (Entrevista: revista "Milenio“ de México).

Ellas son nombradas de manera convencional – muchas veces, como una conciliación entre el físico y el poeta: „la inducción de estructuras químicas por convección“, o como las nombró el mismo artista: "Músculos violetas en llamas“, "remolinos celestes giran al infinito“, cuando les da un nombre ya no convencional.

El arte de la forma y del color, que se llena como olas de fuego nos sumergen en un arte visual cambiante que se hace y se deshace como castillos de naipes. Y esa la impresión ya que no se recupera, por qué ese mundo se compone y recompone a cada instante, como una ola que se forma y se deforma, y hay que elegir la mejor de todas ellas.
La luz, las ondas, son los objetos de trabajo del físico, pero también es el campo sensible de poetas; ejemplos en estos dos campos hay más que suficientes y también en las formas de describirlas y de entenderlas.


De la imagen visual a la poesía

Sabemos que los caminos para llegar a la poesía y a su centro no tienen una sola regla y un solo orden establecido. Gustavo Adolfo Béquer, poeta español romántico, nos alertaba sobre ello, cuando este vate escribía: "Mientras halla algo insondable o desconocido, donde los límites del conocimiento no puedan llegar, habrá poesía...“
Mario Markus, nos dice: "Esta ciencia lúdica es como la poesía, hermosa e inútil, profunda e incapaz de llenar el estómago“.

Mario Markus demuestra con sus obras, que la ciencia no es incompatible con el arte y con la poesía. El científico responde a las preguntas empíricas de la realidad con los experimentos, usando los símbolos de las matemáticas. Pero estos símbolos cuando les da nombres, cuando el verbo los penetra, los pone en juego en función de símbolos y de metáforas, entonces mira con los ojos de poeta.
Es decir, donde la ciencia no ha copado con resultados definitivos y no tiene alternativas que ofrecer al hombre por otros caminos, se los abre la poesía. En Mario Markus, estos caminos se ofrecieron espontáneos, pero también se realizaron a través del experimento, del constante trabajo con la ciencia bioquímica. Hasta allí, entonces los ojos del físico, del arquitecto, de un relojero. Más allá, quién describe o usa el verbo para exaltar lo que sucede en el ritmo de ese mundo y de sus elementos, trasgrede las reglas de la física, se ubica en el camino de la poesía.
El primer paso de ubicación, antes de llegar al camino de la poesía fue para Mario Markus el elemento visual, metarfoseando en el arte gráfico visual abstracto, salido de diagramas visuales, como de imágenes poéticas.
También escribe Gustavo Adolfo Bécquer, „mientras haya una mujer hermosa, habrá poesía...“ Pero esa afirmación también lo comprueba el chileno Pablo de Rokha:

"Árbol florido es mi esqueleto
y linda niña en flor la vida,
cuyo columpio está sujeto
bajo su inmensidad florida“.

(Pablo de Rokha, El Folletín del Diablo, 1922)


Para Mario Markus, no bastó solamente el orden de la razón y el experimento biofísico de las diagramas para saltar al mundo de la poesía, conocer que el cruce de dos caminos se designa con una cruz, que las curvas peligrosas son marcadas por flechas circulares, cerradas o abiertas; eso ya no es una hazaña, tampoco lo es el saber que los Iceberg de los polos condensan agua potable, sino como conducirlos a los desiertos, hacerlos saltar en imágenes, astillarlos en colores. Tampoco le bastó el conocer que los ritmos del corazón pueden ser controlados a través de pulsos eléctricos, sino como ese corazón en su mecanismo maravilloso puede inflamarse de amor, padecer, necesita de los otros sentidos y de la mente para llegar hasta la palabra y convertirla en una flor.

Los símbolos se convirtieron en palabras, en verbos, y saltaron como llamas. Los ojos del poeta reemplazan a los del físico para expresar lo universal y lo cotidiano. El camino de lo puramente racional se dejo empaquetar por las emociones, se dejó subordinar por los sentimientos, o como él mismo lo ha contado: "...en el microcosmos redescubierto en el reloj interno de los organismos, en las bacterias que transforman la luz en electricidad o en los sistemas ecológicos y ritmos anómalos del corazón, se encuentra quizá la substancia fundamental, única y exquisita, que da vida a un lenguaje poético infinito en belleza, pero también asombroso en sentimientos amorosos y magnificencias creativas.“

Las fuerzas centrifugales para hallar la poesía son variadas: Unos las aprehenden a poetizar escuchando y haciendo música, otros manejando los colores con los pinceles, otros buscando en los espacios infinitos del cosmos a diversas nuevas estrellas, planetas, galaxias, dándoles nuevos nombres, simbolizándolas dentro de un mapa con una X o una L. Otros científicos se complacen haciendo símbolos matemáticos abstractos, otros inventando fórmulas químicas, otro haciendo mediciones de los espacios geométricos de la tierra, de los bosques. Cada uno tratando de hallar una fórmula para empaquetar o desempaquetar su propio objeto de trabajo; los más audaces, entonces, descubriendo, que los muchos objetos de trabajo se complementan con la palabra, y que solamente ella puede medir el ritmo de las emociones, adonde lo racional ya no se puede adecuar.

Los caminos para lograr este ejercicio son variados, pero solamente la constancia del trabajo y del ejercicio creativo del intelecto puede lograr el buen camino hacia la escritura.
Quien, como Mario Markus, descubrieron el valor de la palabra después de muchas odiseas imaginativas, se dio cuenta también, que las líneas, los puntos y los colores en aquellos espacios convencionales, a los cuales les podía dar nombres, no bastaban solamente para designar lo que podían expresar los sentimientos, sino que era necesaria la palabra, y que ella tenía el poder de abarcar otros espacios de la creación humana.


Humanismo y universalismo del hombre

La idea de que „la ciencia significa un modo de enfrentarse con el mundo y no simplemente un cuerpo de conocimientos.“ le abre a Mario Markus, otros caminos para recrear la fantasía, para hacer de la ciencia algo lúdico, para que ella cumpla un papel de anticipación. El objetivo no debe de ser al mismo tiempo un medio para sí mismo, si no el medio para tomar conciencia y responsabilidad frente a la Vida y todo lo creado. El artista se da cuenta que los medios no justifican los alcances de los objetivos, sino que las razones y los objetivos se alcanzan a través de un Ser integral, de un Ser universal. Vale decir: el científico no debe contentarse solamente con las metas de sus alcances individuales, sino logrando una forma variada de vivir en consenso con todo lo que le rodea. La meta no es lograr el genio gris de la retorta, sino el sabio de carne y de sangre que sienta las necesidades de la evolución y de la existencia de la Vida, que también contradiga todo lo que es innecesario, que nos advierta de los peligros del mal uso de la ciencia, que también nos permitan su comprensión y su acercamiento. Mario Markus entiende que no debe haber división entre la ciencia y el humanismo, "pues al fin y al cabo los científicos son hombres de sentimientos y tienen necesidad de expresarlos. Lo mismo sucede con los poetas que requieren la ciencia para explicarse lo que sucede a su alrededor.“


El mismo Mario Markus dice en un reportaje a un revista mexicana, "Me aburre la gente y me aburro a mí mismo, cuando me pongo monótono y cuando hablo de las mismas cosas. Ahora que estoy envejeciendo me doy cuenta de que la vida es harto corta, y si uno la dedica sólo a las arritmias del corazón o a las cigarras, como esa personas que se meten más y más, encuentro que se malgasta la vida, porque en lugar de disfrutar del bosque se quedan parados delante de un solo árbol durante horas y regresan a casa, y no se dan cuenta que alrededor hay otros árboles y plantas y montañas y flores. No se dan cuenta que esa especialización es un comportamiento de mulas.“
Por otro lado, el mismo reconoce, que la actividad pensante de los hombres no solamente se logra desde el lado „puro“ de ver el mundo y desarrollarlo con el ojo de la ciencia, si no de equilibrarlo, de sensibilizarlo con el ojo crítico del arte y de la literatura. Él mismo lo afirma: "En la actualidad la ciencia ha hiperdesarrollado el mundo, y los artistas son los que siguen rescatando el lado humano de las cosas.“

Nadie se atreve a pensar, que los procesos sociales que han estado regidos por patrones ideológicos férreos, y que han activado la ciencia para sus necesidades y fines se dejaran seducir fácilmente por otros valores que pongan en tela de juicio ese orden. Pero el pensamiento de Mario Markus constituye por su propia magnitud un desafío, ya que con sus propias ambiciones de interelacionar las ciencias y de hacerlas más dinámicas, más didácticas, más susceptibles para el conocimiento humano, amén de vincularlas a la estética (Arte y Literatura), pone al mismo Hombre como lo más importante sobre todas las cosas, y todo esto cobra dimensiones nuevas. Y en esa instancia solamente están los más osados, los que ven con mayor profundidad; son los que se elevan a las cimas más altas, son los que quieren abrir brechas nuevas al futuro, son lo aceptan y hacen suyo un arte innovador, un arte trascendente, anticipador, que se muestra desafiante, por no estar condicionado a parámetros formales. Y esto que intenta Mario Markus, es como un fuego artificial que provoca reacciones, malentendidos, pero también gana simpatizantes.

Desde la perspectiva del científico, Leonardo de Vinci y Miguel Ángel, fueron genios universales, dotados de una capacidad creativa para entender toda la riqueza del conocimiento humano, por poder haber entendido la técnica, el arte y la belleza no desligados de la Vida total y por haberse podido realizarse dentro de esos parámetros. Eran poetas, arquitectos, escultores, pintores y anticipadores de la técnica moderna.

En nuestro tiempo, cuando hacemos viajes entre una y otra ciudad, y nos sentamos cómodamente en las cabinas de las máquinas, no se nos ocurre pensar siquiera, que esa máquina que ahora, nos ahorra tiempo y distancias y que nos ubica en diferentes espacios sin que tengamos necesariamente que bajar, para conocerlos, se lo debemos agradecer a los primeros experimentos que hizo ese genio quien pintó la Mona Lisa.

De Miguel Ángel, uno de los primeros en mostrar en sus dibujos los órganos internos del hombre, su pasión lo llevó hasta los Campos Santos para abrir los cuerpos de los muertos y realizar allí sus trabajos ante los cuerpos pestilentes, dibujos que después aportaron altos conocimientos a la medicina.
En su actividad como biofísico, Mario Markus debe de tener mayor afinidad con este genio cuando se ocupa de hacer los diseños de los diagramas matemáticos -teniendo como pincel la computadora-, para conocer las arritmias del corazón, para que sus experimentos sean aplicados en el campo de la medicina. El uno, dotado de universalismo hizo las estatuas de mármol de Moisés y de David, de perfección estética que parecen tener vida propia, y a las que solamente como alguien lo dijo solamente les falta hablar. Mario Markus, con sus descubrimientos, y en la aplicación de ellos en la cardiología, tiene una fe de prolongar la vida de los hombres. Aquí su espíritu renacentista, alimentado también desde las fuentes más antiguas.

Tampoco su distancia a las instituciones, intranquiliza a Mario Markus. El dice que la Humanidad lo ha transformado, que cree en el hombre, en las perspectivas de un mundo mejor, y en la utilización de los mejores resultados de la ciencia. En una Europa donde las ideas de la Ilustración y de la filosofía moderna han ganado mucho terreno, la ciencia también se ha confrontado con el fenómeno de las guerras, de los usos y los objetivos de la producción científica, aquello donde la ciencia no debe ver las cosas con un ojo del cíclope.


Bilis Negra


Mario Markus formula con sencillez, que desde la antigüedad y en muchas culturas tanto de Europa como de la vieja América, el arte y la ciencia no estaban desligados, sino que han tenido una vinculación orgánica y mental, material e espiritual con la vida misma, y el mismo lo descubre en su cuento „Bilis Negra“, donde la medicina tradicional y el schamanismo sui generis, tiene una proyección para la salud del hombre con resultados más eficaces y originales. En su cuento „Bilis Negra, editado por el Gobierno Municipal de Santa, Bolivia, nos entrega un relato de ciencia posible, sobre basamentos científicos, tomados de un lado sobre las materias de la ciencia física sobre la transmutación de las partículas a otros espacios; hay otro aspecto, que es su propia experiencia con la medicina tradicional indígena, con el efecto de los alucinógenos y la hipnosis. El escenario del relato de la historia es la ciudad de Pucallpa, Perú, en el año 2045. El cuento se inicia con estas palabras: "Supongo que ya muchos habrán oído que maté a Mathías, mi mejor amigo". El hecho como sostiene su autor es „medio real y medio ficticio; es algo que así le pasó en Pucallpa, mientras estaba en una misión científica“.

La trama de este cuento, que también hubiera podido ocupar otro espacio del territorio latinoamericano, ya que su visión ha sido concebida bajo la forma de pensar moderna europea, bajo los nuevos aspectos de las discusiones científicas-sociales, y las preocupaciones y desafíos que se envuelven al mundo natural con esa modernidad globalizada, nos entrega, tal vez, una visión anticipatoria del autor involucrado en estos problemas fundamentales, y que al decir de Ricardo Loebell, "siente el desequilibrio entre el desarrollo material del mundo "civilizado“ y la evolución espiritual de la humanidad“.

Este relato dramático, ocupa un territorio cercano a los afluentes del Amazonas donde los monopolios de la industria maderera han acabado con los bosques de esas selvas. Dos amigos, Valerio y Mathias (el primero huido por teleportación de una Alemania regida por un gobierno neofascista) comparten la misma escuela y el mismo schamán. Sabidurías ancestrales, y tecnologías futuristas, viaje por ayahuasca y viajes por Internet y almas que se quedan en el puerto de origen, van entretejiendo esta fábula bien contada, sobre los riesgos que trae consigo la exacerbación de cualquiera de las dos métodos en la balanza del progreso: el cientificismo y el ecologismo, además su vinculación con el espíritu humano.







Parte II

Desde los diagramas poéticos visuales que Mario Markus ha creado para el mundo del arte gráfico y que son otros de los motivos que recrean sus exposiciones en diversos países, me parece ver también en estas imágenes, subyaciendo ocultas las palabras de su vena abierta, desde hace muchos años. Mario Markus lo sabe y por eso necesita del verbo y de las palabras para hacerlos receptivos a la emoción Humana, para hacerlo más sobresalientes en las lecturas a sus receptores, como lo a hecho ya entregándonos su libro „ Los poemas de invierno“.

Todo lo que pertenece al hombre le conmueve, y él necesita escribir sobre el amor, sobre la ciencia, sobre la existencia, sobre la religiosidad, y también elaborar poemas con tinte político e histórico, los cuales plasma en su yunque de artista de manera original e irónica. El tiene esa sed de escribir en forma continua, de leer a otros poetas, de ganar nuevas técnicas estilísticas, de comprender a los poetas jóvenes que aún no han sido publicados, de darlos a conocer, pero también tiene pasión por muchos poetas consagrados, a los cuales lee y relee y hace de ellos su tertulia, y su imaginación trasciende como la de un sabio que tiene las llaves del conocimiento y la madurez suficiente para crear lo propio. El concibe versos de amor cuando está enamorado, de ciencia, si está dentro de esa arduidad de trabajo, o del paisaje si se nutre de los colores de la belleza magnificente. Entre esas variedades oscila su pensar estético creativo.

Este descubrimiento de su capacidad para escribir poesía, inicia en el artista una segundad pubertad. Y las razones que lo llevaron a este descubrimiento son de los más románticas y no sólo porque fue una hermosa casualidad que se dio cuando era un cuarentón, sino porque tras de todo estuvo el amor no correspondido de una joven mujer, a quien dedicó sus primeros versos, en cartas que se cursaron durante varios años entre Alemania y Chile. Esta producción primaria suya ha sido publicada por la Editorial Betania de Madrid, en 1990.

La Hilandera

De la soledad suelen surgir
hebras negras
que en los callejones,
al seguirlas,
con las noches se enredan.
Dicen que es mejor no jugar
con ellas,
pues en una punta llevan veneno
y en la otra el rabo ciego
de la culebra
Dicen también que hay una
hilandera
tejedora de hebras blancas,
de seda,
que no vive en el callejón
donde viven las rameras.
He salido a buscar a la hilandera
pero, por más que busco
y busco
sólo encuentro hebras negras.


El poema "La Hilandera“ es un poema lírico, fresco, sutil, de búsqueda y de encanto ante un encuentro que se desea y que no llega, algo que me hace recordar al poema "El barco perdido“ del poeta peruano César Vallejo, por su tono coloquial, casi pastoril de referir las cosas, y dicho con mucha dulzura que no tiene nada que ver con las formas de la poesía europea moderna. Aunque la situación geográfica sean dos coordenadas diversas y diferentes en cuanto al tiempo y a los motivos emocionales que han sido dados, y que exalta el poeta subjetivamente para su creación, vale decir: el ambiente rural, y el otro, una urbe moderna. Este poema se me antoja, es una búsqueda de la ternura, del amor en cuanto este ha sido conocido en otro tiempo, en un espacio que se desea y parece que en algún momento emerge en la memoria, donde el poeta se vuelca y regresa para beber las aguas cristalinas de un claro puquio. También el poeta sabe que las hilanderas en una urbe de modernos edificios, de grandes avenidas, de luces de neón no serán halladas, si no por la fantasía y el estado afectivo en la que el vate se encuentra; o en todo caso, bajo esa figura lírica y tan pastoril transportada a una metrópoli, se encierra una crítica social cuyas hebras negras y blancas marcan las diferencias sociales en los perseguidores del consumo. Por eso, el vate hace las diferencias entre las hilanderas, y él busca a aquella hilandera /tejedora de hebras blancas, de seda, que no vive en el callejón/ donde viven la rameras.

Él mismo explica que este fue su primer poema que escribió en una noche de aventuras en Berlín, por un barrio de prostitutas, encontrándose bajo los efectos de una situación desolada y deprimente, buscando algo que él sabía no iba a encontrar: „Fue precisamente en un baño , en el que permanecí por espacio de dos horas, donde nació mi primer poema, un poema que emergió de lo más profundo de mi ser y que suplió todo tipo de necesidades corporales que iba a extraer. Así las hilanderas simplemente salieron...“
Dentro de las búsquedas poéticas ha quedado dentro de su producción en esta etapa lírica, otro poema que merece nuestra atención:


Antípoda

Tu alba no es mi alba,
tu noche otras estrellas.
Tu estío es nieve y nieve.
Sin embargo, estás tan cerca.
Tras mi horizonte bajo su peso
se curvó, tras tu horizonte, la tierra.
Su arco se traga de tus vides los zorzales.
Sin embargo, está tan cerca.
Llevo prendido tu retrato en mi entrecejo:
tus últimos ojos en la fría antesala.
bebo cada tarde una copa, roja de tus vides.
Sin embargo, están tan lejos.

En este poema la contrariedad es la brújula que hace posible el acercamiento entre los seres amados. Los símbolos que emergen en el poema son recepcionados por ellos de una y otra manera: ( tu alba no es mi alba), pero a pesar que son diferentes, no son totalmente opuestos en la correspondencia final, así como los versos están escritos en la primera y la segunda estrofa. En la tercera estrofa, en cambio, la imagen y los objetos a pesar de estar más cercanos, no posibilitan el acercamiento de esta correspondencia.

"En viaje a España“, la trama existencial ironiza los cambios históricos en las agujas de los relojes de un tiempo presente, en el viaje de un día que se le presenta corrosivo, que describe la marcha cotidiana de los peregrinos y los turistas que transitan a través de la grandes ciudades en busca de nuevas imágenes que satisfagan sus ansiedades desmedidas por el agotamiento y el stress, pues a ellos les agobia la insatisfacción de sus deseos. Los cambios activos de imágenes también de las ciudades nos recuerda a cada hoja impresa que sale de sus diagramas visuales en su movimiento y ritmo. En los últimos versos, se muestra el escenario de un boulevard donde el poeta descubre esa contrariedad: „azúcar, leche, semblante triste./ Enorme está el sol hoy día... y frío.“ Y ese boulevard me recuerda a una gran plaza de la Grecia antigua, con un gran movimiento de gente en la cual, de pronto, emerge la figura del filósofo Diógenes, quien vivía en un tonel, gritando a los presentes o para sí mismo sobre los problemas de la existencia humana. Aquí la figura es la de un ebrio que dice: ¡La soledad no existe!


En viaje a España

Cambio de tren en Avignon,
dos horas entre Norte y Sur.
Marcha obligada al palacio papal, inmenso ataúd
amarillo y vacío.
Un café en el boulevard: azúcar, leche, semblante triste.
Enorme está el sol hoy día... y frío.
Un ebrio grita en la calle:
¡La soledad no existe!


En cambio en el poema Siglo XX, el símbolo cruz, aún se manifiesta como una condena al castigo de los hombres, pero también reflejado como un castigo en los diversos sistemas de gobierno. Este símbolo guarda varias connotaciones en este poema: Como una enajenación creciente y sin fronteras tanto en la urbe de una democracia como en un mundo que fue el socialismo real: "Un clavo en Gulag, otro en Chicago“, pero también leemos en el mismo verso: "el otro en los Andes“, diferenciando con esta frase aún este símbolo de fe y del castigo cristiano impuesto históricamente por la conquista europea a los aborígenes. También la diferencia se establece con los versos escritos para las monjas, que bajo el sentido de la convicción cristiana o de su misión religiosa supuesta, este ejercicio no tiene más que un sentido enajenante, casi un éxtasis sexual grotesco: „os masturbaís con crucecitas en miniaturas, / mirad que han eregido una cruz espeluznante“. Los dos últimos versos son una advertencia frente a ese crecimiento del castigo que se ha extendido o „globalizado“ aún dentro y fuera de la tierra: "Sus clavos, satélites fatales rotando en las alturas/ no dejan monja, ni ateo, ni corona, ni carne“.  Estos dos últimos versos, sintetizan una cruz del dolor y de la aflicción que se ha extendido aún más, que ha cobrado inmensas dimensiones; esa misma cruz, que en el primer verso ya ha sido presentada con el abjetivo de "descomunal“, es "la cruz que hoy tortura al redentor.“ Léase: que lo sigue torturando.


Siglo XX

Descomunal la cruz que hoy tortura al redentor:
un clavo en Gulag, otro en Chicago, otro en los Andes.
Más eso es de anteayer;
sigamos adelante:
Monjas que os masturbaís con crucecitas en miniaturas,
mirad que han eregido una cruz espeluznante.
Sus clavos, satélites fatales rotando en las alturas
no dejan monja, ni ateo, ni cruz, ni corona, ni carne.

Estos versos, también me hacen recordar a las formas de escribir y a las blasfemias del chileno Pablo de Rokha, de manera irónica tratando de hurgar en las contradicciones y las emociones humanas, pero también buscando de profundizar en la contrariedad y sus diferencias. Y es que los poemas de Pablo de Rokha participan en sus lecturas y tertulias de Mario Markus, y él mismo lo explica, que es tanta la obsesión que tiene por este escritor chileno que sus obras le han influido en su estilo y „hasta forman parte del él mismo“.

En el Poema 20 ½ , Mario Markus, intenta parodiar al poeta chileno Pablo Neruda, a su libro „Veinte poemas de amor y una canción desesperada“, allí son concientes sus arrebatos viscerales contra el poeta de „Canto General“, que me parece un trauma dejado aún en las jóvenes generaciones de esos tiempos, quienes quedaron deslumbradas del poder y del vigor de este gran poeta, o fueron por él absorbidas e influidas o sucumbieron ante el abrazo de aquel Ángel de Isla Negra. Neruda, en el tiempo en que le tocó vivir y trabajar creadoramente dejó el síndrome poético de su verbo en una fiebre que pasó a ser carne en otras carnes y sangre en otras sangres, y de la cual algunos no pudieron recuperarse por el abrazo del mismo fuego imperecedero. De este impacto, nuevas generaciones de poetas se restituyen, trazan otros estilos, intentan otros temas más originales, lo que les trazan los imperativos y las emociones de nuevos tiempos.

Poema 20 ½

Hoy me parece tan grande la luna,
que si fuera a caerse
y pudiera aplastarme.
Y a ojos cerrados te veo, Neruda,
como queriendo comerme
y no puedo arrancarme.
¡Si no te corrís de mis versos, huevón,
tendré que matarte!


Los poemas posteriores a "Poemas de Invierno“

Las distancia que separan al libro "Poemas de Invierno“ y a los muchos otros poemas sueltos que han sido publicados en diversas revistas y diarios latinoamericanos, y que circulan en las manos de muchos de sus amigos, son apenas de casi de una década, pero ellos marcan dos fases de madurez en un poeta que ágilmente ha logrando de manera positiva un nuevo desarrollo en este campo de la creatividad literaria y que va hacia la conquista de nuevos temas que le permitan imprimir un nuevo estilo.

En esta segunda fase, casi rauda y que imprime esa búsqueda de originalidad propia, su poesía amorosa se ha extinguido; los temas existenciales pasan a formar la médula de los temas que escribe, y que están concebidos de diferente manera.. En muchos de estos poemas se registra su experiencia en Europa, acordes con los temas sociales, con las cosas que conmueven esas sociedades y que tienen trascendencia en nuestros días; otros, me parece, tratan de sondear la psicología social de estas sociedades enajenadas, cuyos criterios dictan la forma de Vida a otros países. Hay en estas poesías, una crítica social al consumo, a lo absurdo de pensar en una sociedad moderna, al falso amor y erotismo, a la velocidad, al turismo, al monetarismo, y todo aquello que conceptualiza y que nos muestra las caras artificiales de una sociedad de consumo. Una muestra es el poema "El pene cebolla“: La mujer de este relato / se fue a la península. / Le había dicho el sueño / que esa era la tierra / del Pene Prometido.

En el poema "Cerca de Tschernobyl“, Mario Markus, se vale de cierta simbología para advertirnos de los peligros y la mala utilización de la energía atómica y sus consecuencias. La araña en el ángulo / del cuarto de hotel / reclama su lugar en el cosmos. / Con imperiosa paciencia / acerca las estrellas / al cuarto, a nosotros, al mundo, / al nudo maligno de Inessa.

En los poemas "Más allá de la Biblia“ y "El país sin nombre“, Mario Markus, apela al lenguaje directo o al diálogo, cuando nos describe la sicología de lo absurdo en el comportamiento social de cierta gente mayormente enajenada; en estos versos, creo ver explícita, la arrogancia del ciudadano norteamericano. El poeta escribe: "Hay un misterio más grande /es el hombre detrás de mí en el bus mascando chicle, / porque no hay nada más absurdo / que rumiar sin sentido, / sin tener ni siquiera conciencia de vaca, / ni lenguaje, ni usufructo, ni ideal, / ni siquiera estupidez:...“

En el poema "El país sin nombre“, el poeta en diálogo directo con su interlocutor, nos muestra las diversas caras de una paradoja cultural histórica, de una identidad artificial ganada por hombres que han descubierto la apariencia como un modelo de vida para poder subsistir en el mundo de las infinitas posibilidades, es decir, un modelo permeable y absurdo a un estilo de vida humana.

El país sin nombre

- ¿De dónde viene Ud?
- „De los Estados Unidos“
-¿Estados Unidos de Brasil, de Venezuela?
- „No de Norteamérica“
- !Ah, de los Estados Unidos de México!
-„No, de América“
-Si, ¿pero de qué país?
-„De los Estados Unidos“
-¡Ah, entonces ya sé cómo se llama usted! ¿ No cree que lo sepa, eh?
Pues se llama usted „hombre“.
¿Y sabe cómo lo adiviné?
Usted y su país están por encima de todo
que no necesitan nombre.

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Hace poco Mario Markus me ha visitado en mi casa, en Bernau, y me ha proporcionado algunos poemas todavía no publicados en un libro y otros inéditos, que pertenecen al "arte poético científico“, una poesía que considero de un cambio radical en su obra, y que significa para su mismo autor algo de trascendencia en su desarrollo. En este futuro proyecto de libro de este científico-artista-poeta se prevé un poemario que incluirá un verso para cada uno de los 116 elementos químicos de la Tabla Periódica, una creación tanto en materia de dialéctica histórica evolutiva, como también en materia pedagógica.

Antes de ingresar a analizarlos, quiero detenerme brevemente en los poemas de índole religiosa existencial. En los "Poemas de Invierno“, publicados por la Editorial Betania, España, en 1992, yacen sumergidos muchas de los temas amorosos que el periodismo de América Latina le ha publicado calurosamente; pero también se hayan muchos de los temas existenciales y religiosos que Mario Markus ha seguido trabajando y que han pasado a ocupar una parte central de su obra poética.

Quiero referirme a los poemas: "Dios suicida“, "Al que llaman Dios y al maestro Eckart“, que aparecen en „Poemas de Invierno“, como también el poema inédito "A Pablo de Rokha“. En estos poemas, se verifica una secuencia común en muchos poetas latinoamericanos, un tema religioso-existencial, una tradición en la poética latinoamericana que nos lleva a ver sus raíces en la Conquista de América; además, ello tiene que ver con el espíritu de mucha de esa gente creyente que vive en nuestro continente, cuyo comportamiento – casi de una mayoría -, está asimilado por la tradición religiosa cristiana-europea. Ese carácter religioso es también poetizado y respondido de diferentes maneras por sus autores. Y en la poesía moderna, lo es también, pasando desde Rubén Darío hasta César Vallejo y por Pablo de Rokha, por mencionar a algunos poetas importantes de esta región.

Ese anhelo de descubrir, lo que nos ha abierto y dejado la duda, como una herida abierta desde hace algunos siglos a los hombres que tenemos una identidad con las antiguas culturas de la vieja América, ha de discernir en Mario Markus de manera diferente, pasando a ser parte del objeto de su quehacer creativo-pensante.


Dios suicida

Verdugo sobrehumano
de estas horas, estos bienes.
Fiel hado postergador
que me matas y proteges:
has de saber que eres yo.
Mi albedrío te sostiene.

En el poema „Dios suicida“, los más allás, abiertos en sus versos, están caracterizados como un misterio penetrable por el dolor o por un drama, y se agolpan como taces rítmicos en sus dos lados contrarios, cuando emerge entre ellos la relación ambivalente de Dios, figura de un Destino común que Mario Markus construye análogamente al agua y al fuego. El Ser de la existencia o de la no existencia, se manifiestan en su dualismo: Como Ser creador y Ser destructivo, un Ser de bien y de mal, como verdugo y protector, como Ente de Vida y de Muerte. En ese dualismo de la contrariedad existe esa fuerza sobrenatural, y que por cierto, al tener que desenvolverse constantemente como uno y otro Ser origina una acción antagónica que lo hace suicida. El poema termina con la sentencia: "Mi albedrío te sostiene“; lo cual también podría definirse, como mi creencia, mi locura, mi creación te sostiene.

Dios no es un objeto espacial o temperal que pueda no ser definido en el campo de las ciencias, donde es atendida, solamente, la materia y la energía en sus formas de movimiento y de transformación. Dios pertenece al campo de las creencias, de la religión. El objeto Dios, entonces, es burilado a través del ojo del artista, y el artista se introduce en la materia de los problemas existenciales de los hombres; más aún, su bisturí le permite cortar con dos filos agudos la misma materia religiosa-existencial. El humor de Mario Markus es ácido-dulce, pero penetrante, al constatar que la posibilidad de ese dualismo es una materia dúctil, como un juego variable de posibilidades, como dados que arrojados desde un cubilete, sus caras diversas, sobre todo, las que forman parte de los Siete de la suerte, saben que tienen mayores posibilidades para ganar ese juego.

La constatación final: "Mi albedrío te sostiene“, me resulta también algo análogo con lo que escribe el poeta peruano César Vallejo, en su poema „ Los heraldos negros“: "El hombre si te sufre, el Dios es él.“ En el poeta peruano, hay un Dios hecho Hombre, hecho carne por los golpes, por el sufrimiento y el dolor de la Vida y del Destino; en Mario Markus, hay un Dios jugando solamente entre dos ritmos disonantes, hay un Dios que se haya fabricando permanente los dos abismos de la existencia, eligiendo dos cosas antípodas en cada uno de sus actos para sellar el destino de los hombres; en estos versos de carácter opuesto, hay un Dios que tiene la necesidad de darnos tanto de lo uno y de lo otro, y ello se muestra como un equilibrio de lo justo y de lo absurdo; y por eso, allí, entre esos dos taces que sostiene su creación, radica la medida de lo que nos otorga, de lo que crea, y de su propia existencia.

El lenguaje de César Vallejo es panteísta y más cercano al lenguaje del indio, donde la duda siempre asoma en un „yo no sé“, es un lenguaje derivado de su pesimismo frente a lo imprevisible de las fuerzas naturales; ellas como Dioses Mayores muestran su animismo, su influencia sobre los hombres en su acción diaria y cambiante con el paisaje, a veces desolado y abrupto, a veces maravilloso, y que retrata todo aquello que también forma el carácter del hombre andino. Este lenguaje es el respeto a sus Apus o seres mayores y tutelares, pero también el lenguaje pesimista del indio es la duda frente al comportamiento de los hombres europeos -de lo dicho y de lo hecho por ellos- como la falsedad y el castigo impuestos desde la Conquista.

El contenido y la forma del lenguaje de Mario Markus, no está muy lejos del poeta chileno Pablo de Rokha, poeta que fue influido en su tiempo, por los filósofos Nietzsche y Schopenhauer. El tono tenso, de rebeldía, y de angustia, también se haya en esta prosa, escrita sobre Dios por el poeta chileno, sobre todo en su libro, “ De Los Gemidos“. Allí él escribe: "Dios, lo fabricó el hombre, lo fabricó a su imagen y semejanza, y es una congoja y un hombre con todos los hombres muy hombres hacia lo infinito de los sueños...“ „¡Cuánto dolor necesitó la tierra para crearte, Dios, para crearte!... -¡ Cuánto dolor!-. ¡Gesto de la angustia del mundo, enfermedad de la materia y enorme –enorme manía de enormidades!...“

En otro pasaje del mismo texto, arriba mencionado, Pablo de Rokha, escribe: "Aquella gran caricatura humana, Dios, llena los cielos vacíos, las tristes conciencias y las congojas grandes y su voz de cadáver neutro resume y suma, para el hombre, todos los gemidos de las cosas y además, lo otro lejano, en su actitud corriente y desconcertante como palabras de mujer o niño ingenuo; Dios malo, Dios bueno, Dios sabio, Dios necio; y Dios que tiene pasiones y gestos, virtudes y vicios, mancebas o hijastros adulterinos y oficina como un boticario, como un peluquero cualquiera.“
Al final del mismo texto, Pablo de Rokha sentencia la no existencia de Dios: "Dios, por lo único que te admiro es porque no existes...;¡Dios!, ¡Dios!..., aúllan los pueblos y las viejas, las viejas, las viejas y los pueblos por las llanuras teológicas... ¡Callad...!, idiotas callad..., callad...Dios sois vosotros.“ ( Pablo de Rokha, Antología, Ed. por Rita Gnutzmann, Colección Visor de Poesía, Madrid, 1991).

También en el poema „ AL QUE LLAMAN DIOS Y AL MAESTRO ECKART“, los versos de Mario Markus, están hechos de pares simbólicos, que nos resultan siempre no armónicos, y hay en ellos un movimiento sin reposo, muy dislocado, producto de esa contradicción irremediable en la que se plasma el Destino, que son como los rieles no convergentes, que no pueden desembocar en una estación serena, en algo que nunca nos traerá la calma. La creación de Dios en esta líneas divergentes no nos permiten un tercer camino, una posibilidad que nos haga fusionar uno y otro ritmo para hacerlos convergentes. Al fuego le sigue el agua y viceversa. El Dios está involucrado a ser dualista, a crear dos obras antagónicas permanentemente, es un Dios que oscila entre el gozo y el castigo, entre la alegría y el miedo, entre el placer y el dolor.

El poeta descubre, entonces, que lo dado al hombre como Destino y que se mueve entre líneas divergentes es un artificio falso, un columpio que se mueve entre abismos descomunales, acondicionados a un juego ya definido por el azar.


Arte científica o la épica a los elementos químicos


Arte poética / Arte científica

Versos, axiomas, teoremas
en un solo espacio.
Retratos del mundo
vuelan abrazados
al olvido.
¡Y si no los rescatamos,
es tan dolorosos olvidarlos!
Murmullan que son superfluos
y son a veces volcanes.


Las esencias pastoriles salidas de su pluma en forma espontánea, en „Poemas de Invierno“, en donde se ve aún la frescura de una mañana matinal en pleno rocío, cambia a otra escritura, a otra expresión en los poemas Hierro y Calcio. Esos versos son una nueva expresión, por ser como la danza de los elementos naturales adheridas a hechos y reflexiones históricas evolutivas, que me hacen pensar que ellos han sido amasados y moldeados primeramente en el horno del biofísico, del historiador, del matemático, y del descubridor en su quehacer meditado y sintético. Esto después, ha sido transferido como magma al artista, quién se ocupa de hacer vivir la imagen dentro de un proceso histórico evolutivo, en un mar de hacerse y deshacer preguntas y de darse respuestas, y estas abordadas dentro del interior de un complejo sistema simbólico. Algo como un Todo, que nos invita a hacer sucesivas reflexiones de diferente naturaleza evolutiva existencial pero de trascendencia humana.


Hierro

El hombre se sintió más grande
cuando aprendió a matar con hierro
y no sabía que la sangre
vive
porque lo lleva dentro.
Hierrecito imantado: !Vamos a las indias!
Cruzó los océanos.
Multiplicó los clavos de Cristo.
Humilló la luz y los pechos
de veinte millones de hijos
del padre gestor y del hierro.


Calcio

Calcio, canto celular.
Portavoz de la sangre.
“¡Traéme esa llave maestra!“
Sentada en la puerta,
siempre allí la vieja.
Enajenada, negra, negra.
Unos son los huesos y el muro blanco.
Su nieta atrás-jadeante el marinero-
onda en el fruto recién amado.
Y así responder el mar:
Con celo blanco de moluscos.
muerde que muerde que muerde,
sus propios
muros ha formado.


Dentro de este nuevo mosaico poético de Mario Markus, podemos notar las relaciones: Existencia-ciencia-evolución, que siguen siendo el objeto de su trabajo literario, relaciones que están elaboradas tanto bajo conceptos metafísicos como dialécticos.

Lo existencial es lo predominante en su poesía, el ser social en un mundo donde opera el enajenamiento, los anacronismos, las supersticiones, las creencias, las tradiciones, pero en donde también la ciencia se ha ido convirtiendo en un objeto utilitario.

La poesía de Mario Markus debe interrelacionarse con la ciencia, debe de tener una función de sensibilizar. „La ciencia poética“, en sus ejes, debe de mostrar esa dialéctica y pedagogía bajo símbolos o metáforas poéticas. La „ciencia-poética“ debe mostrar como la forma del movimiento natural y del cosmos (en base a sus elementos), es algo que no está descarnado, es algo que no está estático o desligado del movimiento orgánico social y del pensamiento del hombre.

En las estructuras de los poemas no se ve un estatismo, sino una dialéctica en confrontación con la evolución y con la historia.

Dentro de las simbología que les concede el poeta, la palabra debe de tener una función didáctica para el entendimiento evolutivo, para las relaciones entre el movimiento orgánico e inorgánico de la materia y la energía en cuanto a sus elementos. Bajo las envolturas evolutivas de estos elementos hay juegos que nos permiten su asimilación y la comprensión más acertada de la Vida, su interacción, su relación y su desarrollo posterior.
El objeto lúdico, por lo tanto, es la dinámica de este entendimiento, a través de la palabra poética. La poesía, entonces, pueden llegar a tener una consonancia histórica-evolutiva-didáctica con las diversas formas del movimiento; esto es, la „poesía científica“ .

Mario Markus suscita un desafío, donde a través de himnos épicos sondea las inconmensurables dimensiones del cosmos, la evolución de la Vida y del movimiento en donde rige el caos, el orden y la incertidumbre. Pero esa actitud dialéctica nos invita al descubrimiento del ritmo evolutivo de las cosas, nos orienta a la prevención de riesgos y de peligros exagerados del mal uso de las mismas. Su didáctica, como un juego, intenta tener una función anticipatoria.
La estrategia de Mario Markus es que bajo la presentación de estos elementos que constituyen las bases primordiales de la materia y que forman parte de la estructura del cuerpo humano y de la vida nos induce a que esos elementos sean vistos como algo trascendente, como un proceso de mutua interrelación inorgánica y orgánica en continua influencia, y que esta interrelación se constituya en una reflexión pensante en el hombre y como objetivo que nos permita un mejor entendimiento de lo creado.

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Sobre el escritor Mario Markus

Fue engendrado en octubre de 1943, en Sucre, Bolivia. Su lugar de nacimiento fue Santiago de Chile, donde vivió sus primeros veinte años. Se doctoró en Física en la Universidad de Heidelberg, Alemania. Actualmente ejerce como catedrático en la Universidad de Dortmund. Es también Jefe de un grupo de investigación científica en el Instituto Max Planck. Viaja a Santiago de Chile tres meses por año para realizar proyectos en la Universidad de Chile.

Sus temas de investigación en biofísica son de amplia variedad: control de arritmias del corazón, bíorritmos y formación de dibujos en las cáscaras de conchas. Además trabaja en problemas relacionados con la obtención de agua potable de icebergs transportados a zonas desérticas. Ha publicado 130 reportajes en revistas internacionales (incluyendo „Sciencie“ y „Nature“) y los libros „From Chemical to Biological Organization“, Nonlinear Wave Processes“ y „Discretely-Coupled Dynamical Systems“.

Markus también es conocido por sus actividades artísticas. Sus gráficas, en las que utiliza „la computadora como pincel“, ha recorrido el mundo en exposiciones del Instituto Alemán Goethe y han sido publicadas en „National Geograpic“, y el „Dialy Telegraph“ y „Scientific American“. Además, han aparecido en un sinnúmero de calendarios, postales y cubiertas de libros.

En literatura, Markus, según el mismo- se encuentra en una segunda pubertad“. Comenzó a escribir hace sólo 15 años. En Alemania participa en la organización de la Peña Literaria de Hispanohablantes que recorren grandes distancias para reunirse cada mes. Su obra principal es „Poemas de Invierno“ (Editorial Betania, Madrid). Sus poemas „La hilandera“, „En Chile tú“ y „Más allá de la Biblia“ han aparecido en numerosos periódicos y revistas. Markus también es declamador, ha recitado en la televisión mexicana. Su recital en la Casa Municipal de Cultura, de Santa Cruz de la Sierra, en septiembre del 2001, tuvo excelente acogida.

Su cuento Bilis Negra, fue impreso por el Fondo Editorial Gobierno Municipal Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 2001, por invitación de la Colección „Sueños y Ciencia“ (Ed. Universitaria, Chile), que consta de cuentos escritos por científicos.

La página web del autor es: www.mpi-dortmund.mpg.de/markus

( La breve biografía de Mario Markus ha sido tomada del libro "Bilis Negra“, editada por el Fondo Editorial Gobierno Municipal Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 2001).

* Aia Payec: Una de las deidades en la mitología moche. Este dios tenía el poder de transformarse en diferentes seres, tanto en animales como en plantas.


Mario Markus, entre Aia Payec* y Vulcano

Por José Pablo Quevedo
http://www.josepabloquevedo.com/

José Pablo Quevedo es doctor en Filosofía, egresado de la Universidad Humboldt de Berlín. Escritor, Poeta y Crítico de Arte y Literatura, sus obras literarias están traducidas en seis idiomas, y sus ensayos literarios y filosóficos figuran en diversas revistas de América Latina; también en España, Alemania, Francia y Suecia, entre otros países, en Europa.


El autor es Presidente de la Casa del Poeta Peruano en Alemania, es Embajador de Poetas del Mundo, Representante de la Revista abrace en Uruguay, de Mammalia en el Perú. Es además el organizador de la Cita de la Poesía Berlín-Latinoamérica, y fundador de Sismo Poético Resistente (MeloPoeFant) en Alemania.

Juan Paredes Carbonell: Entre el Amor y la Piel del Mar

El paisaje del mar muestra su cuerpo inmenso, eterno e inacabable. Cada movimiento de una ola recrea ese cuerpo color esmeralda o de oro que llena nuestros ojos hasta los horizontes. Es un mar que está cargado de peces, de dioses, de sirenas y de nubes. Y estos objetos juegan y recrean la fantasía del poeta. En la sierra, en cambio, cada cerro gigante visto desde la profundidad, crea en cada pico encendido el rostro de un Dios, un rostro que parece estar en la inmovilidad de nuestros caminos y en la cercanía de nuestras casas. Esos dioses tutelares están siempre atentos y vigilantes, parecieran observarnos desde lo alto, determinar el acontecer de nuestros destinos.
Juan Paredes Carbonell es el ciudadano privilegiado por vivir entre esas dos regiones del Perú: La costa con su mar pegado a ella; y los Andes, con su tiempo relativamente lento y con alas extendidas también hacia el océano. Él tiene la sensibilidad del hombre arraigado y dual en el sentido de las herencias culturales, en el sentido de las elecciones hacia una u otra cultura para el desplazamiento mental de su creación literaria. También en su recepción intelectual como escritor, puede situarse en ese puente conductor que nos provee de dos esencias fundamentales.

En ese dualismo material y espiritual de lo que somos -sobre todo los hombres costeños-, como figuras o seres arraigados a dos o varios mundos, tomamos el buen pisco y comemos el rico cebiche, jugamos al sapo o al fútbol, así como bailamos el huayno o la marinera. En estos motivos hemos formado lo cotidiano sobre la vida y sobre las cosas, hemos formado nuestro carácter y nuestras costumbres. Y por eso, es que a veces, en nuestras decisiones oscilamos tanto en la elección de lo uno como de lo otro. Y dentro de ese sincretismo mental que brota natural e instantáneo, llenamos los planos de lo poético. Y en lo peculiar de las metáforas que buscamos y hallamos en la poesía, mostramos los colores más puros y brillantes, como también los hechos de sus matices que le dan fuerza y el impulso necesario.

Pero Juan Paredes Carbonell gusta de los colores brillantes que tiene el mar y las arenas y las orillas, gusta del movimiento del ir y venir de las olas que le hacen ver los ciclos circulares de las cosas dentro de sus metáforas y reflexiones poéticas. Allí están los ciclos de la vida y del sueño apacibles, casi en el reposo intacto de sus dioses que están sumergidos en historias que discurren en tiempos horizontales. Entre esos espacios gigantescos de la geografía peruana comparada con la europea, se ve una naturaleza relativamente en el reposo de las olas y, tal vez, la perturbación que brota de algún Dios antiguo que busca la posesión de una Ninfa.

En la poesía de Juan Paredes Carbonell, no brota el ritmo de los grandes rascacielos, ni el movimiento de las inmensas autopistas, ni siquiera se nota el pulso de una ciudad mediana como lo es Trujillo. El poeta pareciera que se hallara en la contracción de un tiempo antiguo y en reposo.

Cuesta, a veces, diferenciar cada mundo poético al elegir en cada grano de arena y cada ornamento que llena el espíritu del poeta. Cerniéndolos, se separa lo que pertenece a uno y a otro tiempo, se sabe de sus ingredientes, de la preparación y su articulación.

Todo un espíritu que se abre siempre como página nueva en verdaderos creadores al relacionar ese estado de emociones y de lo que se está hecha nuestra levadura.

Pero, no lo es, en los que solamente recepcionan el mundo venido desde ultramar, y solamente buscan el collage o una alquimia en su quinta esencia, ambigua en sus trazos, pero que representa el espíritu de otra velocidad, de otro tiempo y del movimiento de otras grandes urbes con sus ritmos disfurcantes.


2.- Ya en agosto último, en mi breve visita a Trujillo, la Ciudad de la Primavera, en el Perú, tuve la ocasión de comentar su libro La Familia Sagrada. Juan Paredes Carbonell es profesor universitario, poeta, ensayista, esposo abnegado; y sobre lo último, ello lo confiere en los últimos tramos de este libro de poesías celebrado en septiembre.

El poeta trabaja con la palabra, y en cada frase de su elección su voz resuena experimentada, nos muestra un sintetismo poético que trastoca también el lenguaje minimalista. Su voz, a veces, cae como susurro de una hoja que ante el viento describe una parábola, ella es la que más se escucha en la singularidad de la ofrenda hacia la amada, a quien simboliza con ese bello cuerpo del mar y del amor. Mar de savia: Mujer/ eres dócil a mis requerimientos/ a mi solicitud/ ciega/ Me siento tal un macho cabrío/ que salta sobre tus posaderas/ y te ama/ Mas/ primero bramo de exaltación/ de felicidad/ suprema.

El libro nos presenta un contenido con un desenlace en tres partes. También el título del libro: La Familia Sagrada, es un título invertido del libro del joven Carlos Marx y de Federico Engels, y cuya obra conjunta se llamó la Sagrada Familia (Die heilige Familie, escrito por primera vez en Alemania, en 1844).

El amor marca el inicio de los cuadros de esta poesía, le sigue la etapa de la creación de los hijos, y después el de la familia cabalmente formada. La trinidad en un proceso es lo que describe el concepto poético de este libro.

El amor brota desde las primeras páginas de su intimismo, y aquellos versos que dirige a la amada recogen el sensualismo vital, que está más cercano a los mares de nuestras vidas. Algunos versos, parecieran óleos a lo Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla 1618-1682), donde un niño goloso va comiéndose las uvas de un huerto. También ver el cuadro de este pintor: Los niños de la concha. Este pintor español también ha pintado la obra La Sagrada Familia del pajarito. Casualidad?

Te conozco. En ti desfallecida/alza belleza sus senos/ ahuecase en el dorso y en dulce movimiento/ se alarga en el pubis temeroso, y desciende en armonía de formas/ hasta el hermoso pie con sus diez conchas.

Pero quién no es sensualista en el norte peruano, tierra de la cultura Moche. Acaso, aquellos grandes orfebres y ceramistas antiguos no desarrollaron el Arte del erotismo en su sensualismo de forma panteísta. Y acaso, estas no son las formas naturales y expansivas de un símbolo que es el mar. Hay muchos ceramios y objetos de uso mochicas y chimús que muestran la grandeza de este Arte. Aquí ese sensualismo se expande en los labios gruesos y en los ojos cerrados de los amantes, y en las manos que tocan los cuerpos mismos. Te estremeces en mis brazos/ cuando te pesco y aprisiono en mi atarraya ...

La poesía de Juan Paredes Carbonell no condensa el llanto ahogado de lamentos de los viejos románticos, venidos desde ultramar en su etapa tardía; tampoco sus versos son la plasticidad de un deseo cerebral, sino para el vate, el amor es el gozo de un acto descarnadamente natural, necesario y vital entre los hombres, como lo es el retrato aura de un huaco mochica en su sensualismo genérico como unidad de tierra y de mar y de vida. Aquí el poeta, ante el amor hace su confesión lírica al reclamar lo amplio de lo andino en su germinación puquial, en el canto alegre del alba o la estrella que se enciende. Y es que el poeta no solamente pone en actividad un sentido vital de su cuerpo, sino activa todos los sentidos de sus sensaciones y su mente, logrando con ello una integración total del cuerpo y del espíritu.

Amanece el deseo del alba/ Tú comprendes que el sólo mirarte/ es una invitación a rozarnos/ sobre el musgo/ Hay un acuerdo tácito/ entre tu vientre / y mi vientre/ para agredirse como dos insectos/ salvajes con amor.

El mar es la amplitud de esas sensaciones, de ese movimiento de vida permanente, es el cuerpo y la prolongación del ser, el símbolo genérico que refleja el cosmos y su movimiento expansivo, pero también es la fuente de la creación. El poeta con este simbolismo, describe el cuerpo de la amada, y juega con los elementos de ese cuerpo líquido. Algunos de esos símbolos procedan de la mitología greco-romana. De ese mar ( cien por ciento peruano), fluye la ola, y las mareas y aquella resaca que anda en el iris y el cerebro del hombre poeta y adulto. Y los elementos de ese mar le sirven al poeta para ese juego erótico y de condensación lírica sensualista.

Soy el Dios Neptuno que reina/ bajos tus aguas turbu/ lentas/ se sumerge y emerge/ de tu región abismal/ Triunfante/ Mi trípode de algas/ tu cabellera corta de peces luminosos/ mi barba inextricable/ ¡Oh viejo y sagaz Neptuno/ y cómo te divierte el mar!

El mar de Juan Paredes Carbonell está hecho en acuarelas y con el pincel espeso y luminoso que tiene los colores del pintor alemán Kandinsky. Colores fuertes, brocha rigurosa para reflejar la luminosidad de los detalles y las diferencias de matices. Rojos son sus atardeceres, y verdes son las algas, azul es el cielo; y en ese mar habitan los peces y los cangrejos, y los muymuyes, aquellos seres que siempre hace original el ambiente de la costa. En las aguas de ese mar-mujer y del titán que la acecha decididamente, surge la figura de un Dios griego. Pero el verso, nos dice más: que el poeta es un Dios mochica, ruidoso en su retumbar de zampoñas con el viento para atraer y embelesar a la amada, para poseerla.

Verano/ El calor obligándonos a estrujarnos encabritados/ mirando el cielo raso... Me tomas de la mano/ unes tu costilla a mi costilla/ y así marchamos decididos a meternos/ en el mar.

Juan Paredes Carbonell toma la luz de su poesía en el cuerpo de la mar, que es también el cuerpo de una mujer, con la cual nos regocijamos y con la cual gozamos en las horas de las dudas y desdichas.

Hagamos el amor me dices/ me atijeras el cuerpo/ con las dos columnas de tus piernas/ y siento que peces de colores/ me iluminan las arterias/ inundándome la piel... Sé que tu sexo es hermoso/ como un ojo de agua/ y como un ojo de agua/ palpita/ trémula/ cuando te toco.

El erotismo de Juan Paredes Carbonell nos habla de espacios de la alegría, de la comprensión, de la felicidad y del encanto que nos induce a hallar el verdadero amor en los deseos y las sensaciones de los cuerpos. Su erotismo parte de una fusión vital y natural, no de una naturaleza agredida o de lo algo que se le agrede, como permanentemente leo en alguna poesía feminista, hecha con versos directos, con actos agresivos y hasta brutales en la forma de como tratar el cuerpo en una relación sexual.

En los versos de Juan Paredes Carbonell todo está asignado por aquella sensación de nuestros sentidos: La mar y la tierra, la arena y la orilla, la ola y el movimiento, el cuerpo y el gozo, la sal y la nube. Y las sensaciones que se descubren ante la imaginación, vibran con sus confesiones. Nada es artificial. Ni las imágenes se condicionan a algo que nos enajena. Al contrario, las imágenes nos resultan casi puras y humanas y naturales.

La imaginación te fundó/ mitad pez/ mitad mujer/ Ulises se rindió a tus encantos/ a tu canción maravillosa y oceánica/ Yo me tiendo como una oruga sobre tus aguas quieto y salobre/ tal pez abismal/ hasta perderme aquí/ acullá/ en tus profundidades.O también en estos versos: Apuesto a que las olas se quejan/ en el mar/ y revientan en tus acantilados/ en tu bajo vientre/ por donde a veces repto/ como una criatura/ y vuelvo a nacer de nuevo/ otra vez/ y otra vez..

Siento también que el poeta quisiera recoger un sensualismo germinal, en su acto creativo con la palabra: Entre la amada y el Yo-personal, aunque el Yo-personal, a veces, resulte más determinante en esta relación. Pero, también, el poeta acude a lo simple en esa búsqueda, y pone a la amada a la misma altura de su devoción, sin llegar a los burdos intelectualismos y barullos de retorta.

Amarte es tan simple/ que ya ves/ basta estirar las manos/ el deseo/ la piel/ para saber que tu boca guarda/ para la mía/ leche/ y miel... O también: El mundo es tan pequeño para los dos/ Nuestro amor lo trasvasa todo/ colmándonos hasta los bordes. En otros versos escribe: Sólo sé que te amo/ y que mi cuerpo te busca/ desesperado/ cuando rocía el cielo/ en la madrugada/ y no te encuentro.

Siempre me gustó la estética pictórica de Jerónumus Bosh y sus magníficos cuadros que muchas personas pueden entender por la fantasía que describen, y que hasta los niños españoles aman cuando visitan el Museo Del Prado, en Madrid. Todos los observadores pueden entender la pintura de El jardín de las delicias. Y esta comprensión sensualista de Juan Paredes Carbonell, lo puede comprender cualquier lector que lea sus versos. Frente al mar/ todo se enternece/ se olvidan los pesares/ las diosas ondulan sus caderas/ dejan que las olas se estremezcan/ y mueran a sus pies.

Hay los recuerdos evocativos del pasado y son los espacios subjetivos e intimistas que recrean también la mente del poeta. Aquí el pasado y el presente se unen en los momentos lúcidos de la ubicación espacial diferente, y el poeta busca la línea oblicua para anudar las reminiscencias de esos cambios escénicos: Ríes porque sílaba a sílaba me descarno/ y curvo cielo y colinas, seto azul circundándome, susurra de olmos/ y voz de trémulas aguas; porque a juventud engaño/ con nubes y colores/ que la luz ahonda.

Estas escenas reminiscentes, casi pastoriles que surgen de su eco evocativo, me hacen también recordar a los espacios del verbo del Maestro Lope de Vega, - aunque en otro tiempo, forma y disposición-. También, me da la impresión, que Juan Paredes Carbonel, va hurgando más en la oscuridad de Góngora y Argote, en cuanto a la disposición de la aliteración dentro de ciertas estructuras que surgen de su pluma. Y es, en esta aliteración de la palabra, y en sus formas comprimidas y relampagueantes, que hallamos el acto de la creación de la palabra en la forma de su verbo reminiscente. Ellas son como sombras ante el viento que van formando el movimiento de una ola, y que marchan con el poeta hasta la orilla aconsejada.

La línea del mar se llena de los ojos del asombro. La arena a su paso contiene sus huellas. El asombro del poeta recepciona lo que los sentidos captan y los recuerdos llenan esa línea de los horizontes: Quienes vienen a la playa/ es para tomar la brisa en sus aletas/ mirar el mar a lontanaza/ escribir con el dedo gordo del pie/ un nombre/ una imagen/ larga como el horizonte que se desvanece allá/ sumergirse en el golfo/ estrecho de tu océano...

El tiempo evocativo nos enseña a ver la totalidad de los símbolos de mar, los antiguos y los modernos, y los que están en su inmensidad y en sus orillas, y los cuales en cualquier momento recogen nuestras sensaciones, se nos vienen a la memoria con cada ola y nos traen un acto de lucidez.

La recepción del mar en la poesía de Juan Paredes Carbonell, es la recepción del cuerpo azul, un cuerpo no solamente contemplativo sino vivo, un gran campo que hace transmutar nuestros sentidos. El cuerpo del mar es el cuerpo de la vida y el más bello de todos, y al que el poeta hace el símbolo de su poesía. Ese cuerpo es el que detiene el ayer, y el hoy. Y el tiempo evocativo pasa vertical y horizontal y circular en la dialéctica de la regresión de la memoria.

Esos ciclos son los que generan ciertas metamorfosis en la vida de los hombres, los que nos enseñan a ver diferentes puntos vitales como relaciones o nexos necesarios en nuestras vidas, en donde hacemos concientes el presente y el futuro.

Es domingo/ y las playas se cubren/ de niños y de algas/ muy-muyes/ caracolas... A tu lado la vida es una sensación/ a paz perpetua/ a felicidad/ a filo de agua/ a luz de remojo.

He referido que el mar no solamente es un elemento contemplativo en la poesía de Juan Paredes Carbonell, sino el elemento vivo y tierno de su creación. Allí bajo el amor nace la gestación en sus fases: En su rotar de nueve meses/ entre Virgo y Capricornio/ nada mi hija en tus entrañas...flota como un pez/ sin cola...


3.- Romanticismo o no?

(Juan Paredes Carbonell ha escrito, asimismo, que es y no es también un poeta romántico). La duda lo invade: No sé si escribir de este modo/ es romanticismo o no/ estilo/ siglo XVIII o XIX./ Importa poco saber si escribo/ igual que ayer./ El amor no tiene historia.

El trabajo poético de Juan Paredes Carbonell nos vale también para revalorar lo que acontece con nuestra cultura, y para perfilarla dentro de su dinámica espiritual nueva. En mi concepto la poesía de Juan Paredes Carbonell viene de diferentes fuentes, describe las parábolas literarias de las cuales estamos hechos con este sincretismo recepcionado de dos culturas. La que hallamos en la dinámica propia y la que ha influido en nuestra historia y destinos y la que nos ejercita el mundo moderno.

Las diversas raíces escriturales de Juan Paredes Carbonell, en nada tienen que ver con algún romanticismo sui -géneris o tardío, ya sea éste definido en algunas de sus etapas o valoraciones.

Lo que veo en la poesía de Juan Paredes Carbonell, es mas bien un lirismo que viene desde la poesía simbolista y universal escrita para cualquier época, como muda comprimida de diferentes escuelas y que su vena recoge y recicla en la transición de diversos elementos, tomando también, entre ellos, los de la tradición de la lírica quechua. Este lirismo tampoco es algo puro en su expresión y sus estructuras.

Veamos esta alquimia: Tomé tus manos y los llené de imágenes/ tomé tus labios y los sembré/ de besos de sonetos/ endecasílabos versos libres/ y también reproches. En otro poema escribe: Qué fuera sin ti la casa/ la sala de estar/ la cocina/ los dormitorios abiertos a la noche/ cada una de las cosas donde/ existe el toque tuyo/ un rastro de tus manos y el/ perfume que fluye de/ tu cuerpo a cada instante... Lo que observo, es que el poeta mismo se esmera en su trabajo creativo por darle una renovación en su contenido amoroso. En algunas instancias de esa lírica y de búsqueda erótica sobre el papel brota la lírica de un cántaro profundo soplado por los bemoles del Señor de Zipán.

Hay también la apelación de elementos modernos, que los vemos por ejemplo, ya en los títulos de los poemas: Eclosión, El mar a toda máquina, gestación. También vemos dentro de su poesía elementos griegos y judaicos, como por ejemplo: Neptuno, Ulises, Comunión, Adán y Eva, etc.

Juan Paredes Carbonel es el poeta que sueña, y que a veces se queda detenido en una parte del tiempo evocativo, pero solamente dentro de su relatividad temporal hasta cuando el amor le abre sus desenlaces, y la amante le muestra su cuerpo marino para entender los momentos más bellos de un sueño en los instantes vividos por su juventud. Ello no tiene nada que ver con un romanticismo evocativo o del sufrimiento, sino de gozo pleno y de inquietud natural. El mismo hace esta aseveración: El amor no tiene historia.

Juan Paredes Carbonell, se ajusta a esta relación eterna del amor y expone su tiempo evocativo frente al mar. El mar es un cuerpo que crea SIEMPRE lo continuo del amor permanente.

Importa poco saber si escribo/ igual que ayer.

Pero qué poeta no vive y hace esa relación entre los tiempos de sus vivencias? Quién no ha situado su biografía en un instante del tiempo, hecho gota, para conocer lo que uno es, lo que hubiera sido, lo que pudo ser bajo una posibilidad diferente? Y también para saber, cómo fue aquella vida comparada con los saltos de vallas dados por otros hombres de nuestros países, en el continuo ascender o descender de la velocidad y del vértigo de las urbes?

El poeta advierte una duda, entre la forma de escribir y la forma de pensar y de ser: No sé si escribir de este modo/ es romanticismo o no/ estilo/ siglo XVIII o XIX. Él no nos habla que es un romántico, no hace un modelo o un concepto del romanticismo. El libro no respira romanticismo, sino adhiere de una u otra forma algún ingrediente de esa escuela, que de alguna u otra forma pervive entre nosotros.

Juan Paredes Carbonell no es el poeta contemplativo, que va al pasado y allí encierra un viejo sueño, sino el poeta que hace reflexivas sus vivencias, y muestra sus mutaciones en el devenir de una vida, exponiendo su mundo en una biografía amorosa.

El libro, como ya hemos expuesto, recoge el mar en toda la amplitud y en su simbolismo, tiene una relación con la naturaleza marina y la familia. Si ello, es romanticismo o no, creo ver, cuando el poeta opta con sus imágenes por la defensa intacta de ese mundo marino, cuando él desea conservar con sus símbolos y sus dioses viejos a ese mundo, casi en una declaración de amor a lo eterno y lo que debe perdurar para la Humanidad.

Pero, quién no lucha en nuestros días por preservar a la naturaleza, cuando nos llegan las clarinadas de su conservación hasta de los países industriales que han atentado contra ella, y han violentado sus leyes. En esa lucha se han volcado todas las clases y grupos sociales que antes habían estado en pugna. Hasta las clases conservadoras y liberales alzan sus voces por la preservación de la vida. Y este hecho, ya es un momento regresivo en la dialéctica, que ha detenido la lucha, aunque sea en ese punto, por la conservación de nuestro mundo.

A Juan Paredes Carbonell, no se lo puede asociar tampoco como el observador y el conservador de una sociedad anterior, o de un feudo de un tiempo pasado, ni al poeta que busca el detenimiento del tiempo. Tampoco lo es en el sentido biológico, de la selección natural, como algunos grupos sociales y conservadores y hasta fascistas lo pregonan.

El Perú tiene diferentes culturas, diferentes formas de producción, diferentes formas de vida en sus regiones infinitas, diversos movimientos y diversas formas de pensar. En el Perú total hay procesos ideológicos y culturales diferentes. Formas de vida diferentes que deben salir como aluviones de la inspiración de muchos de nuestros poetas. Y sus trabajos deberían de ser analizados en formas diferentes, mostrando al Perú cultural e integral en sus versiones diferentes y sus sincretismos diferentes, que forman el cuerpo y el espíritu del hombre peruano, sobre todo, en una de sus grandes regiones.



Final:

La familia Sagrada recoge, en su última parte, a la familia como una expresión social necesaria, para el desarrollo vital de esa cédula social, y en forma particular para el poeta. Ya he dicho, que el poeta no busca la utopía futura, ni el tiempo de oro, ni un modelo definido para todos los individuos o grupos sociales. El poeta mismo es el espejo de sí mismo en la biografía de sus impulsos y sus deseos y de lo que él es como ente social. Su biografía, desde el inicio que vierte el tiempo del amor en el cuerpo del mar, revierte después en el tiempo de la gestación con los hijos como frutos de ese amor, y con ello deviene en la familia.

La Familia Sagrada, observa como los tiempos cambian en sus ritmos apacibles y duros, también nos muestra los momentos de alegría y de pesimismo. Ve lo que se sucede en los procesos de la vida desde sus inicios y en los tramos finales. El tiempo lo abre el poeta en su propia piel vivida, en su optimismo y pesimismo. También el vate medita como los grandes Maestros de la Literatura sobre lo efímero de la Vida, en sus logros y virtudes.

La vida vuela en menos de lo que canta un gallo...


Muchos días fueron de cal y de arena...


El amor se convirtió en sabiduría...


Las copas de oro de las jardineras/ lucen brillantes de fragilidad/ libres de impurezas...


El hombre sólo es hombre cuando la mujer le fortalece/ el corazón y le da bríos a su vida...


El amor se ha vuelto compañía/ soledad de dos...

Viviremos en el corazón de nuestros hijos...

Hay también reflexiones del tiempo que fue y del que brota un sentimiento de lo que nos es anhelado, cuando ya el tiempo no es vital, como lo fue antes, en el tiempo del mar, que es eterno e inacabable, y del hombre que es breve y perecedero: Cuántos años pasaron desde que me sembré en tu cuerpo?... Cada minuto que pasa enluta nuestra felicidad recíproca... Dimos cabida a nuestro amor/ el amor de nuestros hijos/ poesía mía/ etereno resplandor de cada día.

Todos estos versos brotan en comunión con la familia, como lo ha sido el humanismo de todos los tiempos, vital e imperecedero. Hay brotes clásicos y hasta románticos en sus versos, pero estos versos son de las aguas de otros ríos: del poeta que vive en las costas donde un mar está ligado a su vida, a su influjo y a sus pasiones; y con este mar el poeta tramonta en su oleaje, y no en un reciclaje solamente. Para ello hay que explicar que el mar, por lo menos, en Alemania, tiene aguas frías, aún en la primavera. Para darse una idea de ello, ver mi Pág. Web, bajo el rubro: "Los sombreros de Dayana“.

El joven Carlos Marx, escribía versos de amor en el estilo clásico y romántico a su amada Jenny von Westpfhalen. Carlos Marx, el filósofo genial de la filosofía alemana moderna, también amaba lo clásico y se complacía leyendo los versos del romántico alemán Heinrich . Lo clásico también amaba Federico Engels, amigo de Marx, y con quien escribió el libro la Familia Sagrada (1844), uno de los libros claves en el desarrollo de la teoría marxista, y del método del desarrollo dialéctico de la historia en la confrontación y esclarecimiento con los jóvenes hegelianos.

Juan Paredes Carbonel es el poeta que no solamente ve como los tiempos cambian en sus ritmos apacibles y duros dentro de su piel, sino que es su testigo con la pluma y con la palabra creada por el amor, y por eso se ajusta a este tiempo. Él escribe libros de poesías en un país multicultural y de sangres diversas y de varias naciones, concatenadas en un abrazo de lo que llamamos Literatura Peruana.


José Pablo Quevedo
Bernau, 2008.
http://www.josepabloquevedo.com/

A propósito del poeta Leoncio Bueno Barrantes (Trujillo, 1921)

por José Pablo Quevedo)

El presente trabajo tiene como objeto abordar sobre dos cuestiones fundamentales: Sobre lo partidario del escritor y sobre el carácter social de la literatura tomando como ejemplo la obra del poeta peruano Leoncio Bueno; y tratar de explicar el papel de la literatura en la formación de la conciencia clasista de los trabajadores peruanos, así como su integración a la lucha por la conquista y defensa de la democracia.


1.- Marco general histórico del mundo y en particular en el Perú

Leoncio Bueno Barrantes, nacido en la Hacienda La Constancia - Departamento de la Libertad - en el año de 1921, es uno de los más importantes artífices para la organización de la intelectualidad revolucionaria obrera y para la formación de la conciencia socialista en la literatura obrera, como una parte integrante de la unidad de la lucha antiimperialista y por la emancipación social. Leoncio Bueno Barrantes nace en un siglo de grandes convulsiones y de esperanza para la Humanidad, solamente nos basta una breve mención: La Primera Guerra Mundial, La Gran Revolución Socialista de Octubre, mediante la cual la clase proletaria rusa llega por primera vez al poder y crea al Primer Estado Socialista moderno. Es un siglo de grandes aperturas, dinámico, eufémico, y transformador, de avances de la ciencia y la técnica, la radio, el cine, el telégrafo, el teléfono, etc.

Es un siglo en donde el movimiento y la velocidad se hacen una parte substancial de nuestras vidas, donde el ritmo de la producción de los bienes aumenta en forma cualitativa, y todas aquellas formas de consumo van cambiando la vida, las costumbres y el carácter de la gente. Y otros vehículos de desplazamiento mecánico, ya perfeccionados, como los aviones, los autos, los barcos, los trenes, nos entregan otras dimensiones diferentes, van acortando las distancias y los tiempos de los continentes, y nos hacen más cercanos a los hombres.

También es un siglo de luces y de barbarie, de Sigmund Freud y del psicoanálisis, de Albert Einstein y de la teoría de la relatividad, de las nuevas teorías sobre la formación de la materia cósmica y de los Soles y de los planetas, también de avances en campo de la medicina y en la producción de los alimentos, de la genética y de la reafirmación de las teorías sobre la evolución de la vida en la Tierra. Así mismo, con el siglo crecen y se desarrollan las corrientes modernistas, futuristas, vanguardistas, simbolistas, etc, en la literatura; y en la pintura, se experimenta con los modelos expresionistas, cubistas y surrealistas. Es el siglo de Paul Cezanne, Pablo Picasso, Henri Matisse, Paul Klee, Rubén Darío, César Vallejo, Pablo Neruda, Jean Paul Sartre, Charles Chaplin, etc.

Por otro lado, el capital financiero de los Estados Unidos y de Europa se han desplazado hacia otros territorios del globo y se exportan capitales en lugar de productos. Son tres centros de poder los que determinan el qué hacer y no hacer económico y político de la Humanidad, y si los países no se acondicionan a sus demandas, pues no se les concederán créditos o no se les compran sus productos o se les desestabilizará, amén de la amenaza permanente de una intervención militar. Y el Perú, en este siglo, como todos los países de América Latina, se acondiciona a la supremacía y la dependencia norteamericana y a los capitales yankees.

Importante también es remarcar que por esa época, el escritor e ideólogo peruano Víctor Raúl Haya de la Torre funda el APRA ( Alianza Popular Revolucionaria Americana) en México, en 1924, y extiende a otros países el primer programa antiimperialista contra los monopolios norteamericanos en nuestra historia, y más adelante, en el año de 1928, el pensador José Carlos Mariátegui funda en Lima, El Partido Socialista Peruano (transformado en Partido Comunista Peruano (PCP), en el año de 1930.


2.- Las ideas anarco-sindicalistas en el proceso de formación de la conciencia del proletariado peruano


Las nuevas ideas filosóficas y sociales a principios del siglo XX vienen a la América Latina desde una Europa, donde se han experimentado y se han hecho diversas revoluciones y contrarrevoluciones sociales, como la instauración de la "Comuna de París“ por la clase obrera, en 1848, en que ésta tradujo para sí, el primer poder proletario en el "Viejo Continente“. Las clases favorecidas, feudales y capitalistas, para mantener y perpetuarse en su poder, también ensayaron una serie métodos, como fue el caso alemán del camino prusiano o revolución desde arriba -para lograr el desarrollo capitalista en el campo o la famosa alianza entre las clases terratenientes y capitalista- para evitar la revolución burguesa. Y de esa Europa que ya ha recorrido las diferentes etapas del desarrollo histórico-social y que se halla

En la fase del desarrollo del capitalismo industrial y de los monopolios económicos, sus Estados se proyectan hacia la nueva expansión colonial y hacia el reparto territorial del mundo, también vienen las nuevas ideas y los conceptos ganados por el proletariado industrial europeo, en los barcos cargueros, con los marinos y los trabajadores que llegaron a los diferentes puertos de la América del Sur.

Dentro de esa ideología redentora y de emancipación social, las ideas de los anarco-sindicalistas toman posesión de una tierra virgen, en donde la clase trabajadora peruana se va desarrollando paulatinamente dentro en el proceso de la descomposición "semifeudal“ y avanza por el camino del desarrollo y de la evolución capitalista, que les van señalando los países altamente industrializados. La estructura económica del Estado Peruano es, como lo escribe, José Carlos Mariátegui en sus famosos Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana: "Apuntaré... en el Perú actual coexisten elementos de tres economías diferentes. Bajo el régimen de economía feudal nacido de la Conquista subsisten en la sierra algunos residuos vivos todavía de la economía comunista indígena. En la costa sobre un suelo feudal, crece una economía burguesa que, por lo menos en su desarrollo mental, da la impresión de una economía retardada.“ ( "Siete Ensayos“, 19a Edición, Empresa Editora Amauta, Lima, 1971.)

Las ideas sociales de Michael Alexandrowitsch Bakunin y de Protokim, socialista anarquista francés, el primero y anarco-sindicalista ruso, el segundo, son quienes más trascienden dentro de los primeros núcleos de la clase obrera peruana y con sus ideas sociales de emancipación y de justicia social abren los albores del discurso ideológico y de la lucha clasista en las primeras fábricas textiles y usinas limeñas, establecidas a las márgenes del río Rímac. Y en este mundo de las fábricas textiles, ya en ebullición social con su masa de obreros trabajando bajo condiciones sociales desfavorables, se van impregnando esa ideología y van ganando una conciencia clasista en sus primeros intentos por mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, y posteriormente lo harán en la lucha política por liberarse de esta esclavitud asalariada. Estos dos intelectuales, son discípulos del fundador del anarquismo francés Pierre Joseph Proudhon (Besançon, 15.1.1809-Passy, 19.1.1865), famoso intelectual socialista que combatió a la propiedad, de la cual escribió: "La propiedad es un robo“, en la medida que sirva a la opresión“. Él criticó igualmente al principio de la libre concurrencia y posteriormente el comunismo. Elegido miembro de la Convención Nacional, intento establecer una reforma social para los trabajadores a través del mutualismo. Entre sus obras principales se cuentan: "Qué es la propiedad“, "El derecho al trabajo“, "La propiedad y la solución al problema social“, el "Banco Popular“. La crítica y los alcances de estas teorías de Proudhon están definidas por Carlos Marx, en su libro "La Sagrada Familia o la Miseria de la Filosofía“, publicado en el año de 1847 (Marx/Engels 4, 105, Obras Completas, edición alemana, Berlín, DDR). También en lo que se refiere a las ideas de Michael Alexandrowitsch Bakunin (Prjamuchino, Governaduría de Twer 30.5. 1814; Berna, 1.7.1876), este intelectual anarco-socialista, participa activamente, en su tiempo, de una serie de revoluciones y en la Comuna de París (1848) y también en Posen, Polonia y en Dresden, Alemania, en 1849, y más adelante es deportado a Rusia. En 1864 se hace miembro de la I Internacional Comunista, que fundara Carlos Marx, pero posteriormente, en 1872, fue expulsado de la misma. Más adelante como un agitador práctico y un revolucionario seguirá influenciando en el movimiento obrero y sindicalista y fundará diferentes células revolucionarias anarquistas, sobre todo en torno del Mar Mediterráneo. Entre su obra principal se cuenta, " El orden Estatal y la Anarquía“. También, Carlos Marx, escribiría sobre Bakunin y sobre sus teorías: "como la forma caricaturesca del proudhonismo“ ( Marx/ Engels, tomo 18, 516, edición alemana, Berlín, DDR).

3.- Evolución política de un poeta revolucionario. El caso del poeta Leoncio Bueno Barrantes



La explotación asalariada capitalista en el Perú, esta determinada, por un lado, por la influencia de los capitales internacionales extranjeros que se han invertido en el Perú y que ocasionan su dependencia; y por otro lado, la fusión de esos capitales con los de la aristocracia terrateniente en las haciendas o ingenios agro-industriales del algodón y del azúcar, lo cual determina que aún se mantengan los resabios mentales feudales y el comportamiento espiritual aristocrático colonial. Y de ello, el mismo poeta revolucionario, Leoncio Bueno, hace memoria de lo que sucedió en su niñez entre aquellos cañaverales: " Desde la edad de los nueve años, a las cuatro de la mañana, tenía que levantarme al tañir de las campanas para trabajar en la hacienda Gildemeister. Aquí la jornada de trabajo era de doce horas, y más, y nadie tenía derecho a protestar, y los sueños sobre los derechos sindicalistas eran ilusos para los jóvenes“. También recuerda, como una vez a esa hacienda vinieron unos dirigentes anarco-sindicalistas para organizar a las primeras células sindicales y capacitarlas y agitarlas para conquistar la jornada de las ocho horas. Leoncio Bueno, en el reportaje que escribe el periodista peruano


Edwin Sarmiento, así lo describe: "Los anarcos nos enseñaban a escribir y a pelear. Y yo le entré por la poesía. Los obreros de la hacienda, enterados de sus inquietudes del muchacho, le dijeron que si quería ser poeta, tenía que ser un poeta revolucionario y que debería cantar a las epopeyas de las luchas de su pueblo, de la clase trabajadora, porque tienes que saber, Leoncito, que a los trabajadores no los libera nadie, ni menos los intelectuales de la burguesía, sino que solitos, muy unidos, fuertemente organizados los trabajadores tenemos que ser actores de nuestra propia liberación en esa Patria que sangra todos los días.“

En 1943, Leoncio Bueno se hizo militante del Partido Comunista Peruano, PCP, del cual será expulsado en 1946. Mas adelante, con otro líder sindical, Feliz Zevallos, fundó el Partido Obrero Revolucionario, PDR, Sección Peruana de la IVta. Internacional, que después sería el núcleo del Grupo Obrero Marxista, que organizó junto al poeta Emilio Adolfo Westphalen. Durante los años de 1952 a 1956, durante el ochenio del dictador Manuel A. Odría, fue confinado a prisión, en la isla "El Frontón“, donde también se hallaban otros presos políticos y opositores a este régimen. Más adelante, su lucha por un Perú mejor lo llevaría nuevamente a las cárceles del Panóptico y a "El Frontón“, por ayudar a unos jóvenes trotzkistas, que allá, por el año de 1962 habían asaltado al Banco de Crédito en Lima para agenciarse de fondos y comprar armas y lanzarse por la zona de Chaupimayo, en el Valle de la Convención, Cusco y hacer la revolución, allí donde Hugo Blanco Galdós, ingeniero agrónomo y líder sindical campesino se batía contra los gamonales movilizando a miles de campesinos e iniciaba en el Perú la toma de tierras.


4.- La fundación del Grupo Intelectual Primero de Mayo en 1948

Paralelo a este derrotero político y revolucionario que corría ya dentro de la sangre de este escritor y como una parte de sus ideas por la emancipación del proletariado, esos triunfos y avatares Leoncio Bueno, los fue traduciendo a su poesía, así como en la fundación del "Grupo Intelectual Primero de Mayo“, que nació en su taller de baterías "EL Tungar“ en el distrito de Breña, en Lima.

La fundación del "Grupo Intelectual Primero de Mayo“, corresponde al proceso de maduración y organización de la clase obrera, a través de lineamientos políticos e ideológicos definidos tanto en la tribuna nacional como internacional, o como Víctor Mazzi Trujillo, lo destaca: "Los aedos representantes de la poesía proletaria no irrumpen en los dominios de la literatura nacional sino hasta poco después de iniciada su organización del proletariado y de fundamentada su base social y política por la orientación y el análisis sociológico de José Carlos Mariátegui y la obra teórica y práctica de César Vallejo.“ (1)

El "Grupo Intelectual Primero de Mayo“ se constituyó en un verdadero semillero de lo mejor de la clase obrera peruana, y el "Túngar“, donde se animaron las diversas veladas literarias, se fueron integrando otros jóvenes nóveles, quienes fueron después destacados poetas proletarios, y así mismo, fueron dirigentes del movimiento obrero peruano, entre otros: Gamaniel Blanco, trabajador minero y revolucionario sindicalista, quien fue el primero en escribir un Ensayo-Monografía sobre Morococha; Augusto Mateu Cueva, con su libro "Alborada“; Luis Nieto y su poemario a Mariátegui; y posteriormente, Jorge Bacacorzo con "Pan y Rebeliones“; Julián Huanay y su novela, "El Retoño“ y su libro de cuentos "Suburbios“.

Un avance importante de este Grupo fue su permanente contacto con otros poetas peruanos, ya consagrados por la crítica y también pertenecientes a otras capas sociales, quienes fueron invitados para lecturas o para conversaciones. Leoncio Bueno comenta que conoció personalmente a destacados escritores peruanos, como Javier Sologuren, Sebastián Salazar Bondy, Jorge Eduardo Eielson, Alejandro Romualdo; también a los escritores Xavier Abril, Emilio Adolfo Wetsphalen, José María Arguedas, Arturo Corcuera, Mario Razzeto, Carmen Luz Bejarano, César Calvo, Reynaldo Naranjo. Así mismo al "Tungar“ llegaron los poetas de la controvertida generación del setenta, entre otros, el grupo, "Hora Zero“ y los vinculados a la revista "Estación Reunida“.

Otro aspecto importante de esta agrupación es la producción intelectual literaria, ya sea como revistas, como por ejemplo " Canto y Seña“ o en las creaciones de obras personales. También muchos de sus miembros fomentan la investigación social y económica del país, y otros, como Víctor Mazzi Trujillo, se introducen como investigadores en el pasado estético-histórico peruano para profundizar desde las raíces en la línea histórica de esas tradiciones y que van a derivar necesariamente en la poesía proletaria. En su libro "Poesía Proletaria del Perú“ (1930 – 1976, Lima 1976 ), nos entrega un resumen escueto de esa tradición a través de sus principales
personalidades históricas y de poemas y datos debidamente seleccionados por él mismo. En mi opinión -aún siendo un libro incipiente-, es un aporte al proceso de la investigación histórico-literaria acerca de los precursores de la literatura proletaria, y por lo tanto, este libro continúa en la tradición del análisis marxista sobre la literatura, bajo el método desarrollado por José Carlos Mariátegui.


5.- Sobre el objeto del trabajo poético en la poesía proletaria

a) El objeto de los trabajos literarios estará dirigido contra las relaciones "semifeudales“ y capitalistas de explotación de la riqueza social. Los elementos binarios, eregidos como dos antípodas sociales, forman casi siempre la estructura formal de los poemas, y en ellos siempre hay dos polos no convergentes a lo largo del discurso poético, bajo la tenencia y la no tenencia de la propiedad, además se nota el proceso de esa permanencia histórica y de su evolución, como ya por ejemplo asoma, desde uno de los inicios en la poesía satírica de Juan del Valle y Caviedes ( 1652 – 1694), en cuyo poema, "Lo que son las riquezas en el Perú“, se muestra ya a este carácter: "La plata de estos reynos anhelada/ adquirida con logros y con daños/ a polvo se reduce en pocos años/ en seda rota y lana apolillada“.

b) Al carácter histórico de estas relaciones de explotación pertenecen los objetos y sujetos movibles-históricos-literarios, que van variando de acuerdo a las diferentes épocas. Es decir, hay mutaciones de pares dentro de esa lógica-histórica, y estos se van desarrollando, y lo que al inicio fue el objeto de trabajo, se va modificando dentro de otro contexto social-histórico, dentro de las nuevas relaciones de producción de un capitalismo dependiente y bajo las condiciones de la "semifeudalidad“. El objeto-sujeto literario, recibe nuevos nombres, muta en la forma y se hace variado. Y este objeto-sujeto literario ya mutado recibe o se reproduce en otras expresiones y en nuevos giros y palabras.

Tomemos por ejemplo la minería: "La plata, el oro / ¡Vale un Perú!, los mineros, la mina, la minería, el socabón, topos humanos, paria tributario, el proletariado minero“.

El feudo, la hacienda, el Señor, el hacendado, el gamonal, los señoritos, la aristocracia terrateniente, los barones del azúcar y del algodón, los vasallos, los siervos, los campesinos, los agricultores, los labriegos, los aparceros, los obreros agrícolas, los yanacunas, los braceros, los parias, los mendigos, los destechados, los pongos, los misios, los calatos, los mansos, los caídos, los de abajo, los sin techo y sin trabajo. Muchas de estas categorías históricos -sociales, algunas que reflejan al mismo nivel de pares antagónicos, y en otras el proceso de su evolución histórica bajo las nuevas relaciones capitalistas de producción, mediante la acción del Imperialismo, ahora llamado "Globalización“.

Esto también vale para los elementos del comunismo agrario, dejado por la sociedad incásica: El ayllu, la comunidad, las comunidades indígenas, el comunero, el comunero agrario.

En lo referente a la semifeudalidad podemos decir: La aristocracia terrateniente, la burguesía, los señores autoritarios, las damas encopetadas, el proletariado, los obreros, la clase trabajadora.

Esto se recepciona en lo concerniente al Estado económico y las etapas de desarrollo alcanzado: El capitalismo, el imperialismo, el socialismo, el comunismo.

c) La naturaleza ("animada o no animada“), bajo esas relaciones de explotación, varía de acuerdo a esas mutaciones sociales y recogen otras perspectivas emocionales del escritor de acuerdo a su nueva dimensión social, como ya advierten o lo anticipan el contenido de los títulos de los libros, y que les consignan sus propios autores, por ejemplo:

- La determinación geográfica de la explotación minera: La mina, La Oroya, Morococha; o como también el lugar de la explotación petrolera, como Talara, etc.

- Referencia geográficas de los Andes: Andes milenarios, picachos blancos, cumbres, el volcán, etc.

- Plantas: El árbol de la quinua, flores, violetas, raíz, follaje, coca, etc.

- Fenómenos naturales: Alborada (andinas), lluvias locas, goteras, huayco, rayo, relámpago, etc.

d) Existen algunos elementos incásicos dentro del contenido social de los poemas: Sol de los Incas, cóndores guerreros, palomas, etc.

f) En muchos de los poemas se van constituyendo los símbolos del proletariado: Alborada, overol, bandera de los pobres, Primero de Mayo, Sinfonía roja, puños en alto, etc.

g) Se acentúan los símbolos del trabajo de la clase obrera y éstas varían de acuerdo al oficio de cada poeta socialista, como por ejemplo: El taller, la fábrica, máquina, herramientas, fierros, poleas, martillo, yunque; o también en la construcción civil: Andamios, elevadores, picos, taladros, lampas, azadas, chimeneas; así mismo en otros oficios: leñador, panadero, etc.

h) Se destaca igualmente la identificación de la forma de gobierno o de las clases explotadoras y sus formas encubiertas de apoderamineto de la riqueza social: Tiranías, robos, injusticias, avaricias, infames, miserias, mártires, codicias, intrigas, bayonetas, parias, mendigo, andrajos, harapos, limosna, etc.

i) Identificación con su estado psíquico bajo ese sistema de explotación: "Esta voz es tu voz herrero del alba“ (Jorge Sosa); "la paz en un ángulo de mi cerebro“ (José Guerra Peñaloza); "son calvarios estas minas“ (Gamaniel R. Blanco); "porque ellos jamás serán condecorados“ (Leoncio Bueno ), etc. (2)

g) Identificación con sus formas de lucha: Hoguera, combatiente, luchador, cárcel, ejército de proles, Frontón, etc.

j) Relación al tiempo de trabajo de la clase obrera: Jornada, horas de trabajo, etc.

k) Los estilos sobre el objeto-sujeto-literario de trabajo van variando de acuerdo a los autores en cada época, y al género usado, aunque hay que destacar que en muchos de esos trabajos intelectuales impera un lenguaje sencillo y realista. En otros, en cambio, hay un proceso de evolución y de influencias que van desde los estilos clásicos, románticos, modernistas, y en otros, hasta de suma originalidad vanguardista.

6.- La Poesía de Leoncio Bueno

En cuanto a la producción literaria publicada por Leoncio Bueno, se cuentan los libros de poesías. "Al pie del yunque, Lima 1966“, “Pastor de truenos“, "Rebuzno propio“, Lima 1976, "Invasión poderosa“, Lima,1970, "La Guerra de los Runas“, Lima, 1980, quienes reúnen así mismo el testimonio de la vida de un luchador social y de un revolucionario. Estas obras recogen las propias experiencias de una parte de un proceso de evolución política y social del proletariado peruano, en un lapso de tiempo frecuentado por políticos criollos, cuyas promesas son demagógicas o también por caudillos usurpadores de la Independencia Formal, de dictadores de turno y de algunos militares ávidos y hambrientos de flágidas conquistas. Estos libros nos entregan una radiografía de lo que es el Perú en una de sus aristas, e impulsa a las aspiraciones de las clases productoras de la riqueza. Estos libros en el estilo del medio pelo y coloquial de Leoncio Bueno, recogen las diversas hablas del poblador peruano, que va desde la hacienda hasta la fábrica, desde el taller hasta la cárcel, pasando por el sociolecto típico de las barriadas, concretamente de Comas.

En los versos de este aeda, se advierte la influencia de la poesía moderna y del realismo, pero no hecha de un realismo bipolar, sino con las brochas y las espátulas artesanales que gozan de los colores verdes –petróleo- botellas- brillantes, y de los más disímiles de los obscuros dentro de la explosión centrifugal del movimiento y del ritmo de las máquinas, y que ahora el arte moderno más diversificado lo ha asumido. También de las manos de este mecánico-artífice y autodidacta surgen los versos hechos sinfonías formando lienzos en forma vertical u horizontal de acuerdo con sus emociones. De ese ritmo de los fierros, nacen aquellos versos combativos: "...Hacer hablar al humo y los motores./ ¡Que digan esos fierros!/ ¡Que digan las poleas!/ Que digan lo que han visto!/ y yo diría, a gritos lo que puede/ decir sin sus cadenas el obrero;/ entonces camaradas oiríais/ la sinfonía roja" ("Sinfonía roja“). Pero también los versos sencillos pero llenos de ternura: "¡Parla niño!/ ¡Parla en tu media lengua/ que yo te veo y te oigo /desde mi sol profundo!" ("Carta a mi hijo de cinco años“). O aquellos jaranderos y hasta a veces, irónicos, pero que preludian al Sol, y con ellos, este vate, despunta la esperanza: "Bienaventurados los cholos, los negros, los macacos./Bienaventurados los pongos, los misios, los calatos./ Bienaventurados los opas, los mansos, los caídos./ Bienaventurados los de abajo, los sin techo y sin trabajo.../ porque ellos jamás serán condecorados ( "A los hijos del pueblo“ ).


Resumen:

1) La literatura proletaria, ya sea ésta influida bajo la ideología anarco-sindicalista o la ideología marxista, desde sus primeras horas remece a las clases pudientes y a ese mundo de intelectuales elitistas, aptos solamente para copiar o hacer reciclajes del mundo europeo, sin una reflexión histórico-social, para adaptarla a otra realidad.

2) La literatura proletaria, aún desde su estado embrionario, ya asume una responsabilidad social frente a la sociedad peruana. Su contenido no es cortejar al gusto de los señores terratenientes y de la burguesía, sino poner en cuestionamiento a la propiedad, a las relaciones de explotación y de esclavitud asalariada y trata de anteponer a estas realidades, otro mundo de justicia y de emancipación.

3) La literatura proletaria, por otro camino y por su propio contenido realista, responde a una evolución histórico-social, inherente en el campesinado peruano explotado y en su transformación a la clase proletaria dentro el proceso de la descomposición de las relaciones "semifeudales“ de producción, y su paso al sector agro- industrial, que va desde la hacienda moderna o la fábrica o la mina, y dentro de ellas, a su infinidad de formas de explotación. Esta literatura tiene una raigambre y se halla paralela en la tradición de la cultura andina y tiene muchas cosas comunes que la asemejan con la literatura indigenista.

4) La literatura proletaria es una literatura de integración y sobre todo, en el Grupo Intelectual Primero de Mayo- es concebida y asumida conscientemente en su papel y función social por varios sectores de trabajadores de diferentes oficios, una unidad diversa de integración, un aprendizaje propio-ajeno-experimental, que es recogido como en los talleres literarios, en lecturas, en conversaciones, en intercambios de ideas, por la cual, muchas veces, un estilo influye en el otro y viceversa.

5) La literatura proletaria, desde sus primeras fases de evolución, es una parte del Perú multicultural en proceso de desarrollo hacia la peruanidad y de la cultura de todas las sangres, ya que en ella se reconoce el carácter social de las relaciones de explotación y al carácter de clase y ella no da cabida a las cuestiones raciales o solamente etnológicas, en las cuales, en nuestros días, pretenden justificar algunos ideólogos el carácter de la explotación.

6) La literatura proletaria o social es contestataria, es de compromiso y es una parte integrante de la Literatura Peruana y no puede ser reducida a un mero parto individual especulativo, sino que representa a sectores humanos que venden su fuerza de trabajo, a desposeídos y a marginados que se hallan dependientes de la explotación asalariada. Sobre ella , muy pocos críticos de Literatura, han insistido en su importancia, y otros por tener otro sentido de la Estética y de la Vida, le han restado magnitud. Más aún, las clases pudientes se han opuesto siempre a no integrarla dentro de los libros para la enseñanza en las escuelas o colegios peruanos.


7) El método de análisis neopositivista, metafísico o funcional o cientificista, sigue siendo el más usual para el análisis de la literatura. Estos métodos reduccionistas y anti- histórico, operan más sobre las formas que sobre el contenido. Ellos tampoco buscan de esclarecer los criterios sobre la relación Estética-Literatura-Arte, o sobre las varias concatenaciones sociales y universales que establecen los hombres en una determinada época histórica y de trabajo. El carácter de estos análisis sigue dislocando aún a la realidad peruana en su totalidad dentro del proceso para integrar a lo propio, a lo ajeno y a lo diverso, y por eso, solamente presenta a esta realidad en forma parcial o reducida. Los prejuicios mentales, aún dejados por los señores encomenderos y por los Hermozillas, los plagiadores y los copistas coloniales, que aún perviven en muchas mentes, a veces, no les permite integrarla en un sistema racional y de esclarecimiento histórico.


Conclusión: Corresponde, entonces a los intelectuales, a las mentas más lúcidas , a las clases oprimidas integrar esa literatura dentro de un Perú en Estado de evolución y de todas las Sangres y de todas las Culturas.



José Pablo Quevedo
http://www.josepabloquevedo.com/

José Pablo Quevedo es doctor en Filosofía, egresado de la Universidad Humboldt de Berlín. Escritor, Poeta y Crítico de Arte y Literatura, sus obras literarias están traducidas en seis idiomas, y sus ensayos literarios y filosóficos figuran en diversas revistas de América Latina; también en España, Alemania, Francia y Suecia, entre otros países, en Europa.
El autor es Presidente de la Casa del Poeta Peruano en Alemania, es Embajador de Poetas del Mundo, Representante de la Revista abrace en Uruguay, de Mammalia en el Perú. Es además el organizador de la Cita de la Poesía Berlín-Latinoamérica, y fundador de Sismo Poético Resistente (MeloPoeFant) en Alemania.

La danza de la Muerte de Heidelberg en la poesía de Jorge Castillo Fan

Jorge Castillo Fan, situado bajo una luna que llora y que ríe, pareciera un jugador de solitarios, jugando con las cartas de la muerte desde un escenario surrealista, pero en estas disquisiciones del intelecto literario, en aquella danza macabra que establece con la muerte, el aeda mezcla sus propios ases frente a las cartas de aquellas guadañas que marcan lo indescriptible y lo absurdo de un tiempo duro de sobrevivencia, de violencia, de resignación, de angustia y de escepticismo que toca vivir a gran parte de la Humanidad.

El aeda, que vive cerca de los Andes costeños, en donde su verbo podría haber sido impulsado por los vientos de Yari Walac, más cercanos a la vida, nos ofrece en su lírica más bien imágenes de raigambre judaica - europea, las cuales están impregnadas de una fuerte dosis de filosofía positivista o existencialista moderna, cuyo atributo más saltante es el agnosticismo, esa imposibilidad de creer que la suma de algo inteligible es el camino más acertado hacia el más allá de la Vida. El poeta ironiza, se burla de conceptos consumados y anacrónicos que la misma inteligencia moderna ya no promueve, ni se inclina a aceptar.

En esta travesía lírica, el poeta piurano hace un desentierro arqueológico que viene desde la Edad Media y lo recicla nuevamente, dándole el aliento de la en su corazón iconoclasta, introduciéndose, por ello, en el absurdo para desafiar lo absurdo. Principios morales y religiosos inefables e infalibles caen como castillos de naipes en ese Encuentro con su propio espejo, desdoblado por lo que acontece a cada tiempo. Una jugada con el Destino, con el Amor en la antesala con la Muerte, echando sus cartas o pronunciando su propio grito interior, ora impresionista ora atropellado.

Jorge Castillo en el poema Nº. 18 escribe: "El corazón/ sus incesantes danzas/ sus lanzas acesantes/ su compás de carne, marcando a sombraluz el tiempo de la voz y de la hoz definitivas...“

La imágenes sobre la Muerte, o lo que está ligado a ella, asoma en pares consonantes o disonantes en su poesía, y a veces en forma repetitiva. Muerte-Vida, túnel, ciego, cenizas, obscuridad –sombra-fuego-luz- estrella son los elementos comunes que se repiten: "Era tu voz una danza invisible sobre el viento /o el alma de los ciegos... Chilla lo imbesado sus oscuros / como la muerte final.“
En este compás de imágenes Jorge Castillo Fan recorre -de otra forma- los caminos, que ya lo hicieron otros rapsodas, juglares o pintores desde la Edad Media en las cuales desarrollaron mucha fantasía en sus imágenes y versos sobre la Muerte, a las cuales acompañaron algunos estribillos populares o costumbristas... "Was ihr seid / sind wir gewessen,/ was wir sind, !werded ihr sein“ (Lo que vosotros sois, seremos nosotros, lo que nosotros somos, sereís también vosotros).

Esta tradición europea, que se desarrolló desde el siglo XIV, fue sin duda, un fenómeno europeo que nació en Francia y se siguió desarrollando en España, en Alemania, en Italia y en los Países Bajos. Lógicamente que al principio este Arte de ver a la Muerte como una simbología fue inspirado por muchos sacerdotes, quienes hicieron ver que el Hombre es un simple mortal y que la Vida está en peligro. Basta echar una mirada detrás de los portones de las diferentes iglesias alemanas de arquitectura barroca para darse cuenta cómo esa simbología "Muerte“ ha sido representada.

Metafóricos también han sido algunos artistas alemanes quienes desarrollaron de manera original, esa relación con la Muerte como una puerta o ventana hacia la otra vida... "La Muerte que era una tarea de los hombres, era una puerta para ir al más allá: cielo – infierno o purgatorio". Y acaso no lo es en Jorge Castillo Fan cuando en el Poema Nr. 4 escribe: "Puerta increada que vomita su desluz / regreso en polvo al filo del martirio/ Agujero donde suenan las clausuras/ brillo ciego de las carnes en destrozos/ Honduras y rosas negras en la piel/ Nombre líquido que cae como un asalto sin brazos/ Nombre de mañana que resbala a los no sé..." Cero que ahuya su color de nunca... (Infierno) Abro la ventana que da a mí / El mí queriendo pronunciar el cielo con el único fuego de tu nombre... (Cielo) Las antípodas cielo-infierno se unen a través del umbral de esa puerta.

"Der Heidelberger Totentanz“ nos muestra aquella tradición en las alegorías alemanas sobre la muerte, la cual baila con cada quien- todos los miembros de la sociedad europea -, en donde ningún ser mortal se escapa de aquella mano huesuda o de aquella guadaña que ciega a la Vida de los hombres a cada segundo. Todos necesariamente tienen que bailar con la muerte, y la figura de la Muerte para los artistas - se me hace, en ese sentido y también para Jorge Castillo Fan, es algo femenina –. En este poeta, el yo y el tú discurren como diálogo / monólogo, como hueso de húmero astillado salido de una pena de estrella quedada en el agua, metáfora de un dado echado sobre una alfombra y que está tintineando el alma enamorada. El aeda en el Poema Nr. 11 escribe "Tras la raíz del movimiento/ el ser/ el latir/ los ojos puros/ estrella de carne este buscar /(ya llegarán la azulisimas fusiones).“

También siguiendo esta tradición, pero ya dentro de una línea del expresionismo alemán, se ven desde los albores del siglo XX lo desarrollado por otros artístas alemanes, como por ejemplo Otto Dix. La Muerte y la existencia Humana entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, era algo donde la Vida, la existencia de los hombres estaban condicionadas por el poder y el militarismo. La relación de expresar esta obra en la pintura y la poesía es la condena a algo absurdo por los cuales muchos jóvenes tienen que morir en las trincheras y los campos de batalla, y allí dejar sus propios huesos por algo que es innecesario a la fraternidad Humana, y a los que los mercaderes y militares llaman "defensa de la Madre Patria“.

La Vida la poseemos, ella nos ha sido dada, pero no nos pertenece, porque nuestras vidas están determinadas por los que poseen el poder, los políticos corruptos, algunos militares patrioteros, la burocracia insensible, los valores religiosos anacrónicos que predican algunos curas. Un mundo de corrupción y de hipocrecía. levantado por valores artificiales, un mundo real y mental plasmado con „eternos“ laberintos, de velocidades, de túneles habitados por la Muerte, es lo que ve el poeta Jorge Castillo Fan en las anatemas en las que el hombre moderno se desenvuelve. A cada paso se respira la muerte, se siente ya su presencia. Tal vez ese proceso ya está en nosotros en un estado de descomposición sin que nos demos cuenta. Ante esa existencia y su relación con la del poder hay una sola trinchera, un escape, un túnel ciego del cual ya nadie se escapa, y ante esta imposibilidad sólo nos queda esa preparación. Para Jorge Castillo Fan, el amor sigue siendo una trinchera.

Tal vez la odisea vivida frente a los diferentes sucesos políticos, por los diferentes pueblos latinoamericanos en estos últimos tiempos se refleje en ese Yo / Espejo de Jorge Castillo Fan, donde la existencia del Hombre está continuamente amenazada, donde a estos se ha quitado ya espacios vitales para poder existir y determinarse libremente, en donde la Vida se extingue como una condena, en su vela y vigor, y vemos como la Muerte algo más cercana que la Vida y la Vida algo que se nos aleja, que se introduce dentro de un túnel ciego y sin salida.

Los versos de Jorge Castillo Fan parecieran promover a un ser macabro en su apariencia, pero detrás de aquella máscara de lo tétrico hay la leve sonrisa hecha pena, de burla a todo lo artificial que ha sido impuesto. Las metáforas iconoclastas desfilan en sus versos cargadas de ironía o como una rebelión, como una burla contra los valores usuales y absolutos que maneja cierta gente establecida en el poder o cercana a él y los creen imperecederos.

El lenguaje de Jorge Castillo Fan, se arma y se desarma a base de la expresión del caos y del orden existente en esas sociedades en el cual el Hombre está sometido a base de bombardeos de ese mismo desequilibrio. Todo un rompecabezas armable y desarmable con elementos gaseosos, artificiales, un mundo de vanidad, de la exaltación del propio ego, sin la solidaridad Humana, ese espejo del Yo propio y de los Túes usuales de una sociedad lacerante.
La declaración de amor a la Muerte en el lenguaje de Castillo Fan, no es la del artista expresionista de los colores alegres y explosivos de un Van Gogh, sino el de un impresionista, cuyos tonos son los claros-obscuros, grises de alquitrán o marrones botellas, que me hacen recordar a los trazos del pintor español Francisco de Zurbarán o al de la pintora española alemana Nuria Quevedo; su lenguaje es breve – predominan los minipoemas - algo nerudiano, algo gongoriano-, pero su sonido del ritmo poético es como una cuerda tensa de violín, cuya vibración puede ser un elemento del alemán Max Bruch, algo conmovedor que incita a la tristeza o al desencanto.

El poeta establece entonces el diálogo con la muerte, la conoce, la trata de tú / yo, como emite el sonido una zampoña, como suma de sonidos que se repiten de un tono a otro tono, e incansable va a de otros tonos menores a mayores buscando la médula del interlocutor. La muerte está tácita, pero no oculta, ella no le responde pero lo escucha, conoce al poeta, los versos de amor declarados. También es una relación en la cual no se nota a un vencedor y a un vencido, como lo son la vinculación entre el victimario y la víctima. Es una relación en la cual el aeda conoce muchos puntos obscuros, los espacios donde ella se halla. El tiempo subjetivo que transcurre dentro de los versos, no es la invitación en términos de la misma muerte, sino la invitación del poeta hacia ella, en la cual toda esa estructura de versos me parece confidencial y hasta la de una Muerte que respirara, que está sorprendida de tener a un interlocutor que le haga entender de esa pena humana o tragedia.

La Muerte, en este monólogo, ya no gana esta vez la partida, tampoco declama versos moralizadores antes de abrir una puerta o ventana y después cerrarla para ir al más allá de lo posible. Nadie oye su voz, ella solamente tiene oídos para el poeta. Entonces, si en esta tautología de que si la muerte misma es el espejo de lo que acontece, estos versos también se constituyen a una invitación a decirle, que ella misma es un absurdo, que es una mentira que ella exista, sino lo que existe es el amor, y que ella no es una puerta al más allá, y que está puerta esta fabricada por lo absurdo. El monólogo, entonces traza un contrario, el espejo de si mismo, que se convierte en diálogo tácito. El Poema Nr.5 nos trasmite esa sensación: "Tránsito más tránsito/ Y en la sed un nombre y un cielo/ que no existen.“ Aquí su confesión, aquí la rebelión, el espejo interior de Jorge Castillo Fan y la forma de abordar ese mundo que no existe, como un mal sueño en el que se hallan los hombres.

La prenda que la Muerte ha venido a llevarse al más allá, como lo hizo el alma europea del siglo XIV, no existe en el lenguaje de Jorge Castillo Fan, lo que otros juglares cantaron, en otros tiempos: „... vuestro poder llega a su fin, /ustedes me pertenecen“, no existe en los versos del aeda piurano.
Lo que moraliza tiene uno o varios oyentes, y hay siempre una aceptación muchas veces sumisa, y otras no meditadas. Lo que moraliza no conoce los versos de Jorge Castillo Fan, él sigue incrédulo, tiene un silencio astillando, él conoce a su invitada, las regiones que habita, la soledad, su casa, la Muerte es su amada, acaso "juega“ con ella. Un cuadro que sin duda me hace recordar a la pintura autorretrato del alemán Otto Dix reflejándose en la cara de la muerte. La muerta irradia vidriosa en las láminas del „Leiche im Drahtverhau“, "Selbstbildnis mit Totenkopf“, „Mahlzeit an der Sappe“.

La forma de contradecir a ese absurdo de la Muerte artificial con el amor es la defensa por la vida, es el esbozo de sonrisa pura del artísta frente a la máscara de Muerte que llevan algunos hombres del poder. Y esto ya es una irreverencia, una rebelión del espíritu creador que se alza en una época en que los artificios de los absurdos no vitales han crecido en un mundo deshumanizado, en los que hasta algunos gobernantes andan promoviendo con la pistola debajo de la cabecera. Al poeta no pueden arrancar ese amor que es el único aliento de vida en ese nuevo campo de batalla que hay que ganar contra ese anacronismo globalizado. "Un disparo al revés... Lámpara al revés/ lo gris en el reloj/ Me camino/ Nieva el silencio...“ O el reconocimiento de que esa ficción entregada está en esos espejos: "El mar y el mar en mí (espejo sobre espejo)...“ „ (tal vez soy un espejo sobre esa herida que he llamado lengua)/ El va/ lazo de silencio/ como ciego mirándose a los ojos...“

El tono romántico de voz astillada, permite a Jorge Castillo Fan entrar en el drama actual, el rapsoda toma la iniciativa y el vigor para hablar a la Muerte, para demostrarle que el amor ante esa puerta del más allá es más vital, que lo absurdo y aún lo inefable son campos que están inscritos por la condena artificial de un mundo no fraterno: ¡Hiroshima!, de repente, como un relámpago se prende en la memoria del poeta y ese acontecimiento único en la historia de la Humanidad brota en su lucidez en donde en un segundo de fósforo fueron condenadas y calcinadas más de 100 mil personas a la Muerte. La danza fue sobre el hongo nuclear parida en un laboratorio made in USA, convirtiéndose por ese hecho también el presidente norteamericano Harry Truman, en el más grande genocida de la historia en impulsar a la Muerte a esa velocidad de su danza.
En sus versos, este poeta nos señala las dos paralelas que lleva implícita la Muerte: La Muerte determinada por su naturalidad y la Muerte artificial ocasionada por el desafío que lleva a la desgracia por el mismo Hombre.

Lo inverosímil queda demostrado. La muerte es patética, aterradora, su rostro no ha variado, pero se hace creer a la Humanidad, que es una puerta al más allá, la única puerta al cielo de arriba o de abajo. Jorge Castillo Fan descubre su otra cara, nos hace reflexionar como el gatillo del disparador de una bomba atómica, ahora, puede calentar una bomba de hidrógeno y dejar solamente una tumba total.
Lo inverosímil de este rapsoda, y lo es para el público europeo, es que su poesía y en general de lo que tienen América Latina siguen otras rutas imaginarias, tienen otras fronteras, y que lo que acá en Europa nos parece ínverosímil, allá es a la inversa. Los caminos de la poesía latinoamericana recorren otros espacios de la realidad que a veces parecen fantasiosos.

Sobre esa danza macabra, de varias maneras y en variados estilos se ha poetizado en Europa como en América Latina, recordemos la "Fiesta de Muertos“, en México, donde esta tradición hacia los muertos tiene otro contenido. Los Incas y otras culturas anteriores a ellos también lo hicieron y se asignaron chullpas y templos como lugares sagrados. En los tiempos actuales esa figura cobra otra fisonomía. El poeta alemán Ulrich Grasnick, recogiendo la tradición mexicana como modelo de simbiosis entre uno y otro continente, al descubrir la tradición panteísta y natural del culto a los muertos de estas culturas, ha escrito en su libro "Ein mexikanisches Totenfest“: Nadie en este mundo / debe de temer al tiempo que en este mundo / tiene que pertenecer/ la muerte/ disuelve de pronto el tiempo/ en la nada...“Despertamos/ de la escuela de los sueños,/ pasamos a las lecciones de día,/ a los deberes/ que nos impone la muerte...tenemos que trabajar para ella/ en todo sitio/ pero en esos días de noviembre/ bailamos/ celebramos con ella la fiesta....“ „ El tiempo es la muerte /detrás de la máscara vacía del tiempo/ igual como es la muerte/ la máscara detrás del tiempo vacío de la máscara. Otro tono, otro acento en este poeta alemán.

El alma de Jorge Castillo, no es la Melgal, alma del Yaraví o la del novelista boliviano Néstor Taboada Terán, autor de la obra „ Manchay Puytu, el amor que quiso ocultar dios“ < Die Liebe, die Gott nicht wollte>, el segundo indigenista, cuyo relato dramático, nos deja ver la tragedia de un padre católico que mantiene relaciones de incesto con su hermana y que aún después de muerta -habiendo hurtado al cadáver, y este aún en estado de putrefacción, sigue manteniendo esas relaciones sexuales con el cadáver y la sigue llorando...

El nihilismo, la duda es ambivalente y también lo es el espejo de Jorge Castillo Fan, también los ángulos que contienen ese espejo: El amor promoverá pares contrarios, ritmos disonantes como una lluvia de fuego o de múltiples ojos que ven de forma diferente y como el poeta lo declara en forma irreverente en el Poema Nr. 14: "El NO! asfixiante entre sus áspidas ubicuas/ La soledad es nudo ciego/ como un abrazo a nada bajo el agua/ Morado adiós del aire / y todo sombra... El alma colgada en dos palabras de cenizas... Nada es cierto aunque el fuego lo señale... (el amor contra lo obscuro). El amor es ceniza, pero ceniza necesaria“, son las sentencias del poeta.

En Jorge Castillo Fan el amor a la Muerte aparte de ser ambivalente tiene otra connotación, él no llora sino exclama, conoce el lenguaje de la muerte, el monólogo/ diálogo que establece con ella y que discurre en su texto, puede haber sido hecho en cualquier ambiente de una casa: En la cocina, en el comedor, sobre la cama, detrás de una cortina, ante el escritorio o de pie sobre una escalera, sobre una calle, en un supermercado. Allí donde la Muerte se halla agazapada, oculta e intenta con su guadaña cegar a una vida, a muchas vidas, allí donde los dioses del comercio y del poder le han dado esa tarea.. Pero los versos que son una declaratoria de Amor, son la única puerta abierta permanentemente.

Hay una contradicción dentro del amor declarado por el aeda y su negación por los mercaderes, que creo se hallan tácitos – ellos como convidados de piedra-, y están al margen de ese monólogo / diálogo en referencia, aquí el poeta abre los sístoles y los diástoles de su corazón para declararse por el amor que ha partido con el primer soplo de su vida, marcado ya en el ombligo de su cuerpo, explícito en el Poema Nr. 11. "El mar del verbo/ el alma en rojo hirviente/ El amor nadando a amar/ la sonrisa como un horizonte/ los cantos de sirenas/ ( Y un nombre disuelto en los abismos).
El nihilismo de Jorge Castillo Fan, primeramente oferta la descomposición de un contrario, promueve a la sublevación tácita o estridente de la palabra, y la misma palabra intenta adquirir dentro de ese caos otra connotación, el ser otro imperativo de oposición, como también es la búsqueda de pares correlativos como en la poesía visual y acústica moderna sobre todo alemana, o en versos hechos a la manera francesa con pinceladas dadaístas.

En el Poema Nr. 18 vemos esta apreciación: "Los ojos lluvia / Los ojos Yo-vía /Los ojos llovían.“ Un artificio hecho de un juego dadaísta o recortado de la poesía visual alemana hecha collage. "Poesía hirviente / Hiriente poesía“, frase hecha en pares consonantes. "El destino / el des-tino/ El desatino / El des a ti No“, o las palabras en juego que buscan la negación y la síntesis.
También el espejo, símbolo de singularidad cotidiana de uso doméstico nos refleja una realidad cada día.

Esa metáfora universal de uso común forma al arquetipo estético del título de la poesía de Jorge Castillo Fan, ante el Yo individual o quizás como una reflexión ante los acontecimientos cotidianos, como una plasmación simbólica de lo que se da en el mundo, o como una caligrafía expansiva que cubre en su hechura espacios sociales-geográficos, el Yo y el Tú, el Nosotros, o el de todos los que estamos ubicados ante el mismo dilema. Pero ese espejo, ya marca en sí una ambivalencia: Reflejar y también deformar a la realidad. El poeta escribe en el Poema Nr. 10 : "El espejismo ante el espejo /(intensidad y abismo) /el túnel del ser.“

Cada imagen, cada metáfora elegida por este aeda tiene una proyección, son espejos de una realidad (es), que se establecen bajo conceptos o motivaciones que el intelecto traza en otras coordenadas, que se sintetizan y se recepcionan de diferente manera posible. La vida cotidiana misma incluye a la muerte en esa relación con lo absurdo, y Jorge Castillo Fan abstrae, sintetiza y suda el lenguaje de la gente, no lo repite, sino que lo promueve a nivel intelectual, más íntimo al descubrir al ambiente donde ella mueve su guadaña, como es en el sueldo de muerte que paga a los trabajadores, en la huelga o manifestaciones que es aplastada con la violencia de las armas por los que controlan al poder, en los niños que mendigan por el pan permanentemente por las calles, en la medicina impagable, en los alimentos adulterados, en las promesas que no se cumplen, en la violencia diaria de los militares, en el negocio de las drogas, en los ancianos desposeídos de seguridad social, allí de ese mundo, el aeda descubre y abstrae la relación de los Hombres con la Muerte, las posibilidades de esas muertes artificiales hecha por mano ajena, a la cual esos hombres que sin querer también han ido amando, y el poeta que ya la conoce, ya no baila con ella, la Muerte no tiene esa careta de Muerte dada por la simbología religiosa, sino la careta de la amante, la careta verdadera.

Son tantas esa muertes absurdas que se dan, que el mismo poeta descubre lo absurdo como un elemento de su poesía para acercarse al mundo de la Muerte. El espejo- yo – realidad, se nos entrega como una deformación de un mundo "globalizado“, en la que la Muerte se convierte en amante, tanto que a los hombres, en las sociedades enajenadas se le invita para conocer lo que ella ha sembrado, por ejemplo en Berlín hay agencias que promueven viajes para conocer las ruinas dejadas por la guerra de los Estados Unidos en Yugoslavia, también para visitar los deshechos dejados en Bosnia o ver las calles y casas demolidas en Kosovo, y en el futuro el turismo debe invadir Afganistán y el Irak para ver las nuevas ruinas. Es decir, al hombre se lo insensibiliza, el comercio ha descubierto que la Muerte también puede ser una amante de carne. Es decir, se puede llegar hasta el coito con la Muerte.

El yo íntimo de la reflexión consigo mismo se convierte en los Túes y en los Nosotros, en algo colectivo, como una secuencia de espejos que se prolongan en una perspectiva infinita. El drama es la Muerte y lo absurdo de ella, pero el aeda necesita de un interlocutor que lo sepa. Por eso, el poeta entrelaza en su espejo una proyección de otros espejos, que se une en sus miles de caras.
El espejo de Jorge Castillo Fan nos muestra las deformaciones y los laberintos de esa aldea-mundo globalizado, en la espantosa careta de una globalización del consumo y la violencia en que nos hemos ido sumiendo tanto en los abismos de la muerte que se levanta casi glorificada sobre el hongo nuclear en nuestros días.

Los versos de Jorge Castillo no son un canto al alba, o un augurio de solidaridad y de esperanza humana, como tal vez lo ofrecen otros poetas que no solamente se rebelan, sino intentan transformar a ese mundo a otro más humano, y ponen su energía y su sangre en esa práctica social. Tal vez los versos de invitación de Jorge Castillo a esa danza macabra, sean el preludio de una invitación a la reflexión y al diálogo con nosotros mismos, diálogo que nos acerque verdaderamente a no deshumanizar a la vida, que nos solidarice, y nos anticipe a cómo evitar cualquier desastre, una desgracia o una hecatombe humana.
Berlín, noviembre del 2003

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* José Pablo Quevedo, Catacaos /Piura, Perú, doctor de filosofía. Entre los años de 1993 a 94 enseñó en la facultad de Kulturwissenschaften (Ciencias del Arte) en la Humboldt- Universität zu Berlín. En 1994 funda la hoja literaria berlinesa, "La Pirámide Invertida" y en mayo de 1996 organiza e inicia la I. Cita de la Poesía, Latinoamérica- Berlín, evento poético-cultural que se realiza en Berlín, en mayo y junio de cada año. José Pablo, ha sido además, cofundador de la Sociedad "Trilce" en Berlin y es cofundador del grupo literario MeloPoefant ( Sismo Poético Resistente) de gran trascendencia literaria-cultural para los latinoamericanos literatos residentes en Alemania.
Obra poética: "La noche, un día de espaldas al sol", Lima, 1973; "Dieve", Berlín, 1980; "Torsos y piedras", Ediciones Aguilar, Homenaje al Centenario de César Vallejo, Trujillo-Perú, 1994; "Immer ein anderer", Berlín, 1996;"Der Kontinent der Sonne", libro que contiene 5 obras de radioteatro para niños, que fueron anteriormente producidas y editadas por el Berliner Rundfunk de Berlin desde 1986.
"El Continente del Sol", Cassette, editado en Huancayo-Perú, conteniendo 10 canciones del autor. "Variación de la Luz", Ediciones MeloPoefant, Berlín 1999, editado por el Institut für Arbeitsmarktforschung und berufliche Weiterbildung e. V. El Continente del Sol, CD que contiene 19 canciones de su autoría, publicado por el Institut für Arbeitsmarkforschung und berufliche Weiterbildung e. V. Berlin, 2000.


La Casa Editoral "AEDOSMIL" ha publicado dos libros de poesías: " Variación de la Luz" y "Poemas para un cuerpo encendido", Lima , Perú, año 2001. En el año 2002, han sido editados dos nuevos libros de poesía de su autoría por la Casa Editora Alejo por encargo del Círculo Literario "MeloPoeFant" de Berlín: "Orovela" y "Los deshielos del tiempo". También recientemente ha sido publicados por la Editorial Alejo, los libros "Las márgenes ocultas de la lluvia" y "Las voces inaugurales del alba".


José Pablo Quevedo ha publicado también en las Antologías "MeloPoefant" ( Berlín1996 ) y Sismo Poético Resistente (Berlín 1997 ), "Trilce" Editionen Berlin. De 1998 - 99 ha publicado en las antologías que han sido editadas por MELOPOEFANT-Edition, con motivo de la III., la IV y la V., de la Poesía Berlín- Lateinamerika. También sus poesías han sido publicadas en la antología "Jedesmal wie ein Geschenk", Edition Laeser, Berlín, 2000. Sobre su obra y su biografía uno se puede informar en el libro "Interkulturelle Literatur in Deutschland", recientemente editado por la Casa editorial J.B. Metzler, Stuttgart - Weimar 2000.


Desde 1996, José Pablo Quevedo es miembro de la Nueva Sociedad de Literatura en Alemania (Neue Gesellschaft für Literatur) y desde octubre del 2000, viene ejerciendo la Presidencia de la Casa del Poeta Peruano en Alemania.
La obra de este vate está traducida en cinco idiomas y sus poesías y trabajos de prosa y de ensayos literarios, se hallan difundidos en las más importantes revistas y periódicos de América Latina, como "La Guillotina" y "Aleph", "Zapatos Rojos", "Carmín" (Argentina); "Alpha" (Chile), "Olandina", "Cometas de Papel", "Casa del poeta Peruano", "Fastos", "La Industria", "El Nuevo Norte", "Karminka", "El Callao", "Somos Mujeres", "Expresión", "La tortuga ecuestre", etc. (Perú), Palavreiros (Brasil). También su obra está difundida en "Prenzlberger Ansichten", "ila latina", "Planet" "Courage gegen Fremdenhass", "Café Berlín", el "Colibrí", "Humboldt Universität, "El Chasqui", "Ecos", "Tranvía", "La Pirámide Invertida",etc. (Alemania); "Vericuetos" (Francia), "Mundo Estudiantil" (Praga) "en contacto" (Inglaterra), Alhucema (España). También la revista "La Lanza" de Suecia, le ha editado una larga entrevista en dos partes hecha conjuntamente con el poeta Víctor Bueno Román, a raíz de la guerra de Kosowo.
Muchas de sus entrevistas ofrecidas a la radio y a la televisión circulan por los Estados Unidos y por toda América Latina, Alemania, España, Inglaterra y Francia. También muchas de sus obras de teatro han sido presentadas por diferentes escolares de Berlín en diferentes centros culturales, entre ellos "Cómo la papa vino al mundo", Wie Penko, der Bär", etc. Punto importante, es que este escritor cuenta con más de 400 presentaciones en el mundo infantil y escolar berlinés y de cuya obra tanbién se ha ocupado la televisión, la prensa y la radio alemana, así como importantes críticos de Literatura y de Arte, entre otros de Alemania, los Profesores, Hans Otto Dill y Hans Dieter Briesemeister, el Dr. Peter Knost, Dietlinde Schirmacher, Ulrich Grasnick, Thomas Hertwig y Tómas Stefanovics, y entre los peruanos, Víctor Bueno Román, Roque Ramírez Cueva, Jesús Cabel, Danilo Sánchéz Lihón, Santiago Risso, Raúl Gálvez Cuellar, Wellinton Castillo y Carlos Bancayán Llontop.